4 de febrero 2009 - 00:00

Efecto escrache: PJ en alerta por campaña violenta

Agustín Rossi
Agustín Rossi
El escrache a Agustín Rossi, presidente del bloque kirchnerista, en Santa Fe desató ayer una alerta general dentro del kirchnerismo de todo el país. Se consolidó así la idea de que el ataque al diputado podría no ser un hecho aislado propio de la problemática rural de su provincia, sino una reacción contra el oficialismo de la que ya se registraron indicios en otras provincias.
El propio Rossi ayer prefirió no internarse en las razones políticas del escrache que le organizaron ruralistas en Laguna Paiva, Santa Fe, y menos reconocer los problemas que hoy implica para los hombres del oficialismo hacer campaña para el Gobierno en medio de la crisis. En su lugar, rodeó el tema con un silencio.
El clima de violencia en la campaña, entonces, parece no cesar. Mal presagio cuando aún restan nueve meses para las elecciones. Hasta Alejandro Rossi, el hermano de Agustín que también fue agredido a la salida de la municipalidad de Laguna Paiva, alimentó ayer ese ambiente. «Si usted no hubiera sido diputado, ¿que hubiera hecho?», se le preguntó frente al escrache. «Todavía estoy en la plaza», respondió Rossi. «¿Haciendo qué?». «A las piñas», cerró.
Es lógico que ese ambiente de violencia política se incrementa cuando uno de los actores es el campo que, golpeado por la crisis, sigue viendo que el Gobierno de los Kirchner elige continuar con la saga de la pelea por la Resolución 125.
De hecho, el cruce más fuerte de ayer fue entre Agustín Rossi y la Federación Agraria, la única entidad que, si bien condenó el ataque, justificó la actitud de los productores.
El jefe del oficialismo en Diputados repudió la justificación que la FAA hizo del escrache: «Me recordó al 'por algo será' de la dictadura. Me parece peligroso», dijo Rossi, y agregó: «Esa justificación abrió una puerta que lleva a lugares donde la Argentina no debería regresar».
El comunicado emitido por la FAA horas después del incidente en Laguna Paiva rechazó «todo tipo de violencia o agresión personal», pero consideró que se trató de una «reacción frente al maltrato» de la Casa Rosada al agro.
Ayer se tramitó la causa por «lesiones y amenazas», que ya se encuentra en manos del juez correccional Ricardo Favaretto, con participación de la Fiscalía Número 7 a cargo de Mariela Giménez.
Por las dudas, Eduardo Buzzi aseguró que la entidad no tuvo nada que ver con el episodio de violencia y que en el comunicado de la FAA nunca se justificó la agresión, pero insistió en que «hay ánimos exasperados» en el campo ante la sequía y la caída de los precios internacionales, lo que puede llevar a los productores a ese tipo de reacciones.
Como fuera, el debate interno dentro del kirchnerismo por el futuro de la campaña y la necesidad de apoyar a Rossi hicieron que algunos dirigentes volvieran de vacaciones. El vicegobernador de Buenos Aires y presidente del PJ bonaerense, Alberto Balestrini, también se solidarizó con el santafesino: «No debemos admitir que se aseste una herida profunda a la libertad y a la democracia. Los sectores y/o grupos que estiman insatisfechas sus demandas tienen todos los caminos abiertos para dirimirlas en los ámbitos que corresponden. Desde el debate en los municipios, concejos deliberantes y hasta los congresos Provincial y Nacional. Jamás imponiendo el patoterismo, sinónimo de barbarie», dijo en un comunicado.
Balestrini sabe de qué habla. La provincia de Buenos Aires será territorio de campaña por excelencia y ni él ni ninguno de los peronistas bonaerenses quieren pasar por la misma experiencia.

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