19 de febrero 2009 - 00:00

Efecto Obama: más negros en TV y en política de EE.UU.

Phoenix - Será fruto del efecto Obama o de la pura casualidad, pero durante los últimos meses numerosos miembros de la comunidad afroamericana consiguieron introducirse en ámbitos reservados hasta ahora a los blancos. Por ejemplo, los republicanos eligieron por primera vez en su historia a un político negro, Michael Steele, como presidente del partido. Al día siguiente, Mike Tomlin se convirtió en el segundo entrenador afroamericano de la historia en ganar una Superbowl. Y las ondas televisivas no podían ser una excepción.
Durante el larguísimo ciclo electoral que concluyó el pasado noviembre, los principales canales de TV del país contaron con una cantidad de analistas y periodistas negros sin precedentes. Tradicionalmente, la cadena pública, PBS, había sido la más abierta a promocionar programas dirigidos por periodistas miembros de alguna minoría del país. Por ejemplo, dos de sus programas en horario de «prime time» los presentan dos afroamericanos, Gwen Ifill y Tavis Smiley.
Las otras cadenas no se quedaron atrás. Una de las periodistas estrellas de la CNN, Suzanne Malvaux, es negra, y desde hace unos meses dirige el programa de noticias más popular del medio, «The Situation Room», cuando su presentador, el mítico Wolf Blitzer, no se encuentra por algún motivo.
Además, la cadena incluyó a cuatro analistas políticos afroamericanos, Roland Martin, Donna Brazile, Jamal Simmons y Amy Holmes, dentro de su equipo habitual de tertulianos que se dedicó a comentar casi a diario las opciones de victoria de Obama, Hillary, McCain y compañía.
En una charla sobre el impacto del efecto Obama en el futuro de la comunidad celebrado en la Howard University, Brazile, que siempre se mostró orgullosa de su identidad, instó a los presentes a luchar por aumentar la presencia de afroamericanos en puestos importantes de la sociedad. «Debemos aprovechar la presidencia de Obama para conquistar ámbitos que nos fueron vedados», proclamó enérgicamente mientras el público, mayoritariamente de color, la aplaudía.
Ella, al menos, cumplió ya con creces su parte, ya que dirigió la campaña electoral de Al Gore en 2000.
La MSNBC, una de las más directas competidoras de la CNN, también contó con un mayor número de colaboradores afroamericanos de lo habitual, como el columnista del Washington Post Eugene Robinson, la conservadora Michelle Bernard y los analistas de tendencia progresista Harold Ford Jr. y Joe Watkins. La cadena también cuenta con otra periodista afroamericana de renombre: Jill Nelson.
La cadena conservadora Fox News, en cambio, sólo cuenta en plantilla con el comentarista Juan Williams y con Angela McGlowan. Habitualmente, prefieren contactar de forma eventual con políticos o líderes sociales afroamericanos cuando quieren tratar algún tema que afecta a esta comunidad.
Para la mayoría de los expertos, es obvio que la presencia desde el inicio de las primarias de un afroamericano con opciones reales de victoria, lo que implicaba que la cuestión de la raza sería central, estimuló la participación de comentaristas afroamericanos que pudieran explicar mejor las dinámicas dentro de esta comunidad.
William Douglas, uno de los pocos periodistas negros que cubrió a Bush en la Casa Blanca, señala como ejemplo el plus que aportaron los periodistas afroamericanos en sus análisis en el momento en que se abrió el debate sobre si Obama «era suficientemente negro». Los periodistas blancos andaban bastante perdidos porque «era una conversación totalmente nueva para ellos».
Sin embargo, el presidente de la CNN, Joe Klein, sostiene que la eclosión de periodistas afroamericanos no es producto del efecto Obama, sino más bien ambos fenómenos sociales serían el reflejo de una misma transformación social de largo recorrido en la sociedad estadounidense que ha permitido a los negros medrar socialmente.

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