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Efecto Zannini: díscolos rehúsan pacto y esperan señal de Olivos
• De los tres no K, dos quedaron en veremos. Una jugada china. Fellner in pectore. Protocolos
Eduardo Fellner y Carlos Zannini.
Cristina de Kirchner estaba al tanto y avaló la negociación para integrar, vía el PJ, a tres gobernadores díscolos al dispositivo peronista que reporta, aun con quejas, a la Casa Rosada. Pero su orden de mandar a Zannini a la sobremesa de la cena de gobernadores el jueves en la Dirección de Remonta del Ejército, en Las Cañitas, trituró el frágil entendimiento con José Manuel de la Sota.
"Zannini se le coló a 'Coqui'", dijeron peronistas al tanto de los pormenores. "Fue una típica jugada a lo Néstor: te deja hacer pero, al final, se sienta en la mesa para decir acá estoy yo", graficó otro negociador. Otra lectura. romántica, es que el funcionario buscó una foto con los gobernadores.
El episodio Zannini, que incomodó explícitamente al cordobés De la Sota y dejó boquiabiertos a los demás gobernadores -que asumen al "Chino" como el más anti-PJ del cristinismo cercano-, no alteró el calendario de normalización que acordaron los gobernadores, pero potenció la queja sobre un expediente delicado: la reforma de la Carta Orgánica para volver a la elección por Congreso de la cúpula del PJ, lo que implica de facto eliminar las internas para autoridades.
Ese punto lo objetaron De la Sota y, a su vez, Claudio Poggi, el gobernador de San Luis, que hasta el miércoles a la noche formaba parte del pacto de Las Cañitas, pero el jueves se bajó a raíz de un forcejeo entre los hermanos Rodríguez Saá, Adolfo y Alberto. La carta que Poggi les envió a los demás caciques del PJ lleva la marca de agua de "El Alberto", deslizó un peronista que sigue de cerca la interna familiar puntana.
La nota, cuentan en San Luis, encontró un aliado sorpresivo. Juan Carlos Bacilef Ivanoff, vice de Jorge Capitanich a cargo de la gobernación de Chaco, le mandó un mensaje a Poggi apoyando un tramo puntual: el reclamo del puntano a que haya una elección transparente para elegir autoridades. Lo de Bacilef Ivanoff, es a modo de protesta porque siendo gobernador y peronista, no lo convocaron a la cena de Las Cañitas. De la Sota, luego del efecto Zannini, pataleó en la misma dirección al pedir que haya internas para elegir a las nuevas autoridades.
No ocurrirá. Antes de que lleguen Capitanich y Zannini, los gobernadores le dieron el OK a la proclamación de Eduardo Fellner in pectore como futuro presidente y le pusieron fecha al trámite: el 3 de abril se reúne el Consejo y el 9 de mayo sesiona el Congreso que bendecirá al jujeño.
Papeles
Fellner es, ad hoc, jefe del partido y como tal debe acomodar los papeles y el mecanismo de normalización. Lo asisten, sigilosos, los equipos de Gestar, el think tank peronista que gerencia Diego Bossio y preside, ya recuperado, José Luis Gioja. El sanjuanino fue quien habló con Poggi y con De la Sota. Daniel Peralta, el otro disidente -y hasta ahora el único que queda adentro-, negoció con Máximo Kirchner.
Para esta semana se programan encuentros acotados de gobernadores y una cita con Sergio Urribarri, el único cacique K que no estuvo en la cena del jueves porque encaró una gira por Oriente. La tensión con Poggi y De la Sota, al final, no alterará el protocolo.
Es más. Un gesto de Olivos, siquiera tercerizado, podría devolver al puntano y al cordobés a la mesa del peronismo, pero para eso tendrá que existir algún componente institucional.


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