2 de enero 2013 - 00:00

El 4-E de Scioli, fin de un año económico crítico

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Una asistencia extraordinaria de $ 1.000 millones y un crédito de la ANSES de $ 1.500 millones no le alcanzaron, a mitad del año que terminó, a Daniel Scioli para pagar el medio aguinaldo de julio de los 550 mil empleados públicos de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, apenas seis meses después, sin auxilio extra ni créditos nacionales, este viernes el Gobierno bonaerense terminará de liquidar los sueldos de diciembre más el medio aguinaldo de fin de año. En 15 días, Scioli habrá desembolsado $ 7.500 millones.

Se trata de dos fotos antagónicas: una caótica, condimentada por pronósticos de estallido inminente, y otra de aparente estabilidad, con el frente salarial pacificado al menos hasta que se reabra la paritaria 2013, clima que los gremios docentes anticiparon con un doble paro.

Así y todo, el sciolismo prefería ayer hacer un modesto balance positivo. «A mitad de años nos pusimos un objetivo y lo estamos logrando: en estos días terminamos de pagar 7.500 millones de salarios y medio aguinaldo a los empleados de la provincia» dijo el jefe de Gabinete Alberto Pérez.

La fecha forma parte de un calendario simbólico de Scioli, planteado hace dos meses por uno de sus ministros cuando habló del 10-E (10 de enero) como punto de quiebre para el cierre del peor año económico y político desde que asumió en diciembre de 2007.

Al final se adelantó unos días y este viernes, el gobernador tiene su 4-E en el que clausura la temporada crítica de 2012 en la que se produjo lo inesperado: la Casa Rosada dejó de enviar, como hizo con Felipe Solá y durante el primer Gobierno de Scioli, sistemática ayuda extra.

En la segunda parte de 2012, según los registros bonaerenses, el casillero envíos extra fue cero. Por lo cual, aunque en La Plata evitan la exageración, Scioli mostró como un logro propio el haber podido completar, sin estridencias ni demoras, el calendario salarial.

Subyace, así y todo, un reclamo moderado pero permanente. En los últimos siete días, el gobernador mencionó cuatro veces la cuestión del «problema estructural» de la provincia, habló del «congelamiento del fondo del conurbano» y de la «coparticipación federal».

Fue incluso, más lejos: aseguró que si esas variables estuviesen aggiornadas, actualmente la provincia de Buenos Aires tendría superávit operativo. El déficit, finalmente, estaría por encima de los 6.000 millones.

Segmentos

Pero entre el torniquete financiero de mitad de año y el pago de salarios y aguinaldo de diciembre -que finaliza el viernes 4-, se activaron una serie de mecanismos para que Scioli evite el temido default salarial, del que hubo un anticipo con la cuotificación del SAT.

Las vías fueron múltiples. Veamos: 

  • El primer movimiento de Scioli, en busca desenfrenada de fondos para reducir el plan inicial de pagar el aguinaldo en cuatro cuotas, fue la prórroga automática de las licencias de bingos, previo pago de un plus por parte de las empresas, que le deparó al Gobierno unos 1.500 millones de pesos. 

  • En paralelo, se mecanizó la colocación de Letras, a razón de 500 millones por mes, con renovación continua pero cruzado por un factor de cierta complejidad: una variación hacia arriba de la tasa, que en marzo fue un 13% en corto plazo -49 días- y en diciembre para el mismo segmento cerró en el 17,4%. En total, la provincia hizo 17 colocaciones

  • A su vez, en el rubro endeudamiento, el Gobierno ensayó con un bono -el dólar link- con el que colocó 250 millones de dólares, a una tasa anual que oscilaría entre el 20% y el 25%, y que le aportó a las cuentas provinciales casi 1.000 millones de pesos. Se evaluó en octubre, una colocación extra de otro «link» pero no fue necesario, según explicaron en La Plata. 

  • El cuarto componente fue fiscal: aunque todavía no está el cierre del año, se estima que el incremento de recaudación provincial fue de entre un 35% y el 40%, crecimiento dado por la inflación, y por la serie de reformas impositivas que se aprobaron este año, tanto en materia de revalúo fiscal como en correcciones de alícuotas, la cuota extra de fin de año y una mayor presión de control sobre deudores

  • El capítulo final fue el «ajuste» del gasto que según el protocolo de la corrección política se define como «optimización». Ese proceso derivó, incluso, en la salida de Silvina Gvirtz de la cartera de Educación bonaerense por resistirse a un «cambio estructural» referido a los gastos, lo que además disparó una minicrisis política. En su lugar ingresó Nora De Lucía.
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