Sin embargo, apenas seis meses después, sin auxilio extra ni créditos nacionales, este viernes el Gobierno bonaerense terminará de liquidar los sueldos de diciembre más el medio aguinaldo de fin de año. En 15 días, Scioli habrá desembolsado $ 7.500 millones.
Se trata de dos fotos antagónicas: una caótica, condimentada por pronósticos de estallido inminente, y otra de aparente estabilidad, con el frente salarial pacificado al menos hasta que se reabra la paritaria 2013, clima que los gremios docentes anticiparon con un doble paro.
Así y todo, el sciolismo prefería ayer hacer un modesto balance positivo. «A mitad de años nos pusimos un objetivo y lo estamos logrando: en estos días terminamos de pagar 7.500 millones de salarios y medio aguinaldo a los empleados de la provincia» dijo el jefe de Gabinete Alberto Pérez.
La fecha forma parte de un calendario simbólico de Scioli, planteado hace dos meses por uno de sus ministros cuando habló del 10-E (10 de enero) como punto de quiebre para el cierre del peor año económico y político desde que asumió en diciembre de 2007.
Al final se adelantó unos días y este viernes, el gobernador tiene su 4-E en el que clausura la temporada crítica de 2012 en la que se produjo lo inesperado: la Casa Rosada dejó de enviar, como hizo con Felipe Solá y durante el primer Gobierno de Scioli, sistemática ayuda extra.
En la segunda parte de 2012, según los registros bonaerenses, el casillero envíos extra fue cero. Por lo cual, aunque en La Plata evitan la exageración, Scioli mostró como un logro propio el haber podido completar, sin estridencias ni demoras, el calendario salarial.
Subyace, así y todo, un reclamo moderado pero permanente. En los últimos siete días, el gobernador mencionó cuatro veces la cuestión del «problema estructural» de la provincia, habló del «congelamiento del fondo del conurbano» y de la «coparticipación federal».
Fue incluso, más lejos: aseguró que si esas variables estuviesen aggiornadas, actualmente la provincia de Buenos Aires tendría superávit operativo. El déficit, finalmente, estaría por encima de los 6.000 millones.
Segmentos
Pero entre el torniquete financiero de mitad de año y el pago de salarios y aguinaldo de diciembre -que finaliza el viernes 4-, se activaron una serie de mecanismos para que Scioli evite el temido default salarial, del que hubo un anticipo con la cuotificación del SAT.
Las vías fueron múltiples. Veamos:


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