El 82%. La pelea es por más gasto

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El proyecto de la oposición de llevar las jubilaciones al 82% móvil tiene un costo fiscal anual de aproximadamente $ 35.000 millones. Este monto representa un 2,5% del PBI, implica duplicar el déficit fiscal consolidado (hoy en el 2,5% del PBI), genera una suba del gasto previsional del 42% respecto de 2009 ($ 83.000 millones), es un 13% de aumento contra el gasto primario de la Nación del año pasado por $ 270.000 millones y hace subir un 36% más el gasto en jubilaciones del Presupuesto 2010 por $ 97.000 millones, que crecía un 17% respecto de 2009.

Los números son impactantes, y uno tendería a coincidir con el Gobierno en que el aumento es un acto de verdadera irresponsabilidad cívica de parte de la oposición.

El problema es que los Kirchner han aumentado tanto el gasto público que para financiarlo ya tenemos la presión impositiva más alta de la historia, se ha recreado el impuesto inflacionario que había desaparecido con la hiperinflación, se les robaron los ahorros para la vejez a los que estaban en las AFJP y ahora el Gobierno ya ha comenzado a ir contra las reservas del BCRA, el natural respaldo en dólares de los depósitos de la gente en los bancos.

Así que los Kirchner no pueden andar dando clases magistrales de buena administración de los recursos públicos. Lo que en verdad les molesta, y por eso están que trinan, no es tanto el aumento en el gasto, sino que se los imponga la oposición y les quite a ellos grados de libertad para decidir en qué gastar, so pena de poner en riesgo a su modelo productivo. ¿Qué esperaban los K después de la eliminación del sistema de AFJP? ¿Quedarse, para gastar como ellos querían, con la recaudación por más de $ 12.000 millones anuales que antes iban a los Fondos de Pensión, con el líquido del Fondo de la ANSES (FGS) por $ 11.000 millones, con el 15% de los recursos coparticipados, el 20% de Ganancias y el 11% del IVA, todos recursos que iban a la ANSES para financiar la transición al hoy extinto sistema de capitalización?

Por otro lado, la recaudación está creciendo al 30% anual en los primeros seis meses de 2010 contra el mismo período de 2009. Si se mantuviera esta tendencia en los seis meses que restan hasta fin de año, el Gobierno tendría $ 30.000 millones más de recaudación que la presupuestada, que, a su vez, crecía $ 40.000 millones (17%) respecto de 2009.

Respeto

De esta manera, la oposición bien podría decir que respeta en un 100% el Presupuesto de gastos y asignación de los recursos que el Gobierno envió al Congreso el año pasado y fue aprobado por ley, que lo único que está haciendo es gastar el exceso de recaudación que el Gobierno va a tener en 2010 y de una manera mucho más cristalina (saldría de un proyecto de ley del Congreso) que la opacidad con la que lo hace el Gobierno (el escándalo de la embajada paralela en Caracas, entre otros ejemplos, hacen ociosos comentarios adicionales al respecto).

En ese sentido, lo que está haciendo la oposición es usar la plata de los jubilados futuros para mejorar los haberes de los jubilados de hoy. ¿A quién de la clase política le importa en serio los que se jubilen dentro de 15/20 años? En realidad, tanto el Gobierno como la oposición están participando de un campeonato de disparates y, lo que es peor, los dos juegan con el honor de los jubilados.

En los ciclos de auge como el que está viviendo la economía argentina hoy, fruto de los buenos precios de nuestras materias primas de exportación, del crecimiento del gigante brasileño, de un gasto público creciendo al 35% anual y de una huida del dinero a los bienes porque la gente espera una tasa de inflación alta (pero no una debacle financiera), lo que hay que hacer es ahorrar y hacer política anticíclica (acumular reservas o cancelar duda externa con superávit fiscal) para no tener que recurrir a los robos como el que perpetró el Gobierno a fines de 2008 con el sistema de las AFJP (y con las reservas del BCRA a fines de 2009) para poder pagar sus cuentas cuando los ciclos son de contracción.

El deber ser es hacer política económica que suavice el ciclo, en vez de acentuarlo como lo hace el Gobierno y quiere también la oposición. Claro, la explicación del disparate gastador del Gobierno y de la oposición es que en poco más de un año estaremos en elecciones presidenciales y ya comenzó una carrera populista frente a la cual hasta nuestra derecha compite a ver quién derrocha más los impuestos que paga la gente. Si la Presidente no veta la ley (en la medida en que la iniciativa prospere), ¿cree la oposición que el rédito político será de ellos y no del Gobierno que pone el efectivo necesario? ¿O será que la oposición se juega a un todo o nada para asestarles un fuerte golpe político a los K y que a lo mejor vetan la ley?

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