El acuerdo entre Mauricio Macri y Alfonso Prat Gay para su salida del Ministerio de Economía funciona por ahora casi sin fisuras. La acción pasó así del temor presidencial por un plantón y renuncia del ministro tras el anuncio final del blanqueo que adelantó decisión de despedirlo para no quedar a la cola de ese portazo comprometido, a un minué de caballeros que intenta ocultar una crisis de relaciones irreconciliables dentro del Gobierno.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El ministro de Economía no sólo dio ayer el anunció anticipado sobre el resultado de este tramo del blanqueo (desmintió delirantes especulaciones sobre que su salida se había anticipado para no permitirle dar esa buena noticia), sino que dio una clase de diplomacia al argumentar con sutilezas varias sobre las razones de su salida del Gobierno. Lo hizo siempre junto al jefe de la AFIP, Alberto Abad, que ratificó los datos del éxito del blanqueo.
Prat Gay siguió ayer sin problemas, en lo formal, el libreto que escribió en Villa La Angostura junto a Macri cuando voló hacia allí para recibir más explicaciones sobre su despido en un almuerzo que compartió también Juliana Awada.
Uno de los primeros puntos fue no desmarcarse políticamente: "Absolutamente continúo dentro del espacio", dijo cuando le preguntaron sobre su futuro en Cambiemos, "quiero dejar muy en claro que el camino emprendido juntos es un camino que continúa".
"Eso es lo más importante. Nos tenemos que acostumbrar a que, en una Argentina habitualmente turbulenta, los cambios se pueden dar de manera pacífica. Ese es el principal mensaje de los últimos días", insistió Prat Gay.
Para el Gobierno la conferencia de ayer era clave: con ese acto se intentó quitarle dramatismo a la salida de Prat Gay y mostrar una suerte de nueva era sin violencia en los recambios ministeriales, que a nivel secretarías continuarán esta semana y la próxima. Más cuando aún entre los propios funcionarios de Macri no hay un consenso unánime sobre quién paga los costos de esta salida ministerial.
Prat Gay aceptó el juego que acordó con Macri y lo utilizó a la perfección para explicar en la conferencia todos los éxitos de su año en el ministerio y la inexistencia de una crisis en marcha que hubiera justificado su salida.
En medio de esas explicaciones apareció Elisa Carrió, quizás quien más castigó a Prat Gay el lunes pasado con un comunicado donde le asignó a Luis Caputo el éxito del acuerdo con los holdouts.
"Carrió es una voz, como tantas otras, muy calificada. Además, le tengo un gran cariño a ´Lilita´, con quien he trabajado a lo largo de los años y a quien respeto mucho. Me puso muy contento que pondere a gente de mi equipo como Pedro Lacoste y Luis Caputo, que va a tener una responsabilidad mayor a la que traía hasta ahora, es una garantía, una tranquilidad", dijo, "Las opiniones son lo que son. El compromiso se demuestra efectivamente en la cancha. Eso fue lo que hablamos ayer con el Presidente".
Dejá tu comentario