El ahorro y los simios III

Edición Impresa

La conciencia del "yo" y del "qué, cuándo y cómo" son lo que ha permitido a nuestra línea evolutiva prever lo que podría suceder a futuro, impulsándola a modificar el medio ambiente "para crear un mundo que nos acomode, en lugar de acomodarnos al mundo" y desarrollar la cultura. Esto no hubiera sido posible sin la concepción de la propiedad y la capacidad del ahorro, que vienen juntas, como vimos en los comentarios previos, hace por lo menos 50.000 generaciones (un millón de años). Si bien encontramos algunas críticas en los proverbios sumerios de 2000 a.C. contra el ahorro excesivo o acaparamiento ("Ser rico e insistir en demandar más es abominable"; "Quien tiene mucha plata puede ser feliz; quien tiene mucho grano puede estar contento: pero quien nada tiene puede dormir"; etc.), muchos de los cuales pasaron a la tradición judeocristiana (Libro de los Proverbios o Míshlê, Shlomoh del 716 a.C.: "El pueblo maldice al que acapara el trigo, pero cubre de bendiciones al que lo vende", 11:26, etc.), el ahorro ha sido visto históricamente como una virtud ("No lo tomes ahora; más adelante dará frutos", "Viviremos aún muchos años, economicemos, pues", proverbios sumerios; "Fíjate en la hormiga, perezoso, observa sus costumbres y aprende a ser sabio: ella, que no tiene jefe ni capataz ni dueño se provee de alimento en verano y junta su comida durante la cosecha", Proverbios 6:6-8; Parábola de los talentos, Mateo 25:14-30). Esto comienza a cambiar con la publicación en 1892 de "The Fallacy of Savings" por John M. Robertson (Continúa). El Dow retrocedió ayer 0,03% a 15.440,23 puntos, con lo que marcamos dos mermas por cada baja para el 6,9% que pierde en lo que va del año.

Dejá tu comentario