11 de febrero 2014 - 00:00

El ahorro y los simios VI

El ahorro y los simios VI
Durante el siglo XX el ataque más fuerte contra de ahorro provino del keynesianismo, lo cual no es muy sorprendente si tomamos en cuenta el antisemitismo de J. M. Keynes ("No es agradable ver la civilización tan debajo del horrible pulgar de sus impuros judíos que poseen todo el dinero y el poder y cerebros", The Collected Writings of John Maynard Keynes, vol.10, pág. 383, 1926) y su desprecio por los valores morales de la clase media (lo que puede haber tenido algo que ver con su homosexualidad). Como sus predecesores subconsumistas, Keynes entiende que una demanda insuficiente era lo que generaba los problemas en la economía y que la raíz de esta insuficiencia la encontrábamos era un exceso del ahorro (Teoría General, pág. 84). Lo que lo diferencia de ellos es que logró popularizar esta idea de que la inversión es socialmente productiva (el aumento de la inversión deriva en una mayor producción, consumo y empleo), mientras el ahorro -"fondos ociosos" o "acaparamiento"- es parasitario e inmoral (si ahorro en exceso, gasto e invierto menos, ceden la producción y el empleo, disminuye la capacidad de inversión y ahorro, y la economía entra en un círculo vicioso de descrecimiento; Teoría General, pág. 9 y Cap VII). En realidad este planteo "paradojal" fue de John M. Robertson ("La falacia del Ahorro", pag.131-2, 1892) a quien Keynes, que prefiere fundamentarse en Mandeville, (Teoría General, págs. 177/9) obvia, y su mayor propagandista Paul A. Samuelson soslaya cuando plantea lo que llamó "la paradoja del ahorro" (Economics, pág. 284-6, 1948) asignándosela arcaicamente a Keynes. Mañana sigue. El promedio Dow Jones arrancó la semana trepado un 0,05% a 15.801,79 puntos. Nada significativo.

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