25 de junio 2009 - 00:00

El albanés Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias de las Letras

El autoritarismo es el tema principal del poeta y escritor albanés cuyas obras están traducidas a 40 idiomas.
El autoritarismo es el tema principal del poeta y escritor albanés cuyas obras están traducidas a 40 idiomas.
Oviedo - El escritor albanés Ismail Kadaré ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, al que optaban treinta y un candidatos procedentes de veinticinco países, indicaron fuentes de la Fundación que concede los galardones.

Kadaré se impuso en las últimas rondas de votaciones del jurado a las candidaturas del holandés Cees Noteboom, el italiano Antonio Tabucchi, el británico Ian McEwan y el checo Milan Kundera. El escritor dijo sentirse «muy honrado» por haber recibido este galardón, que es «uno de los más prestigiosos del mundo» y se manifestó agradecido por «estar en una lista de insignes escritores que tanto admiro».

El jurado, que integraba el presidente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, premió a Ismaíl Kadaré por «la belleza y el hondo compromiso de su creación literaria». Según el acta del premio, el escritor «narra con lenguaje cotidiano, pero lleno de lirismo, la tragedia de su tierra, campo de continuas batallas. Dando vida a los viejos mitos con palabras nuevas, expresa toda la pesadumbre y la carga dramática de la conciencia. Su compromiso hunde las raíces en la gran tradición literaria del mundo helénico, que proyecta en el escenario contemporáneo como denuncia de cualquier forma de totalitarismo y en defensa de la razón».

Narrador, ensayista y poeta, Ismail Kadaré está considerado uno de los grandes escritores e intelectuales europeos del siglo XX. Sus obras han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. Nacido en Gjirokastra (Albania) en 1936, siendo un niño, vivió la Segunda Guerra Mundial, la ocupación de su país por la Italia fascista, la Alemania nazi y la Unión Soviética, hasta la instauración de la dictadura comunista de Enver Hoxha en Albania en 1944. A los 17 años ganó un premio de poesía en Tirana que le valió la autorización para partir a Moscú a estudiar en el Instituto Gorki, del que fue expulsado en 1961, tras la ruptura de relaciones entre el país balcánico y la URSS. En el instituto moscovita escribió «El general del ejército muerto», que alcanzó un enorme éxito en Francia. Gracias a esta novela, obtuvo una especie de inmunidad en su país, como representante del orgullo nacional, a pesar de no plegarse a los dogmas comunistas. Se incorporó, forzado por el régimen, al Parlamento albanés entre 1970 y 1982. En 1990, unos meses antes de la caida de la dictadura, se exilió en París, ciudad en la que reside desde entonces, aunque visita frecuentemente Albania. Gran estudioso de la tradición albanesa y de la idiosincrasia de este pueblo balcánico, sus títulos se sitúan en distintos episodios de su historia, como el de la ruptura entre Albania y la URSS, en «El largo invierno» (1977); las rivalidades entre católicos y ortodoxos, en «¿Quién ha vuelto a traer a Doruntine?» (1980); y la ruptura entre Tirana y Pekín, en «El concierto» (1988).

Uno de los rasgos más característicos de su obra es el de estar permanentemente abierta. Kadaré reelabora sus escritos, los poemas se convierten en relatos, los relatos se alargan en novelas y éstas, en ocasiones, se reducen a cuentos. Otra de las características es la recuperación de las grandes preocupaciones y debates de la Humanidad que toma de la tradición oral y de la literatura clásica, de Esquilo, Homero, Shakespeare, Cervantes o Chéjov, situándolos en el contexto contemporáneo. Sin embargo, el tema central de su obra, plasmado en todos sus libros, es el totalitarismo, sus mecanismos de funcionamiento y las complicidades que lo hacen posible. A pesar del hundimiento del comunismo, Kadaré continúa sondeando el alma de las sociedades totalitarias, como en «Tres cantos fúnebres por Kosovo» (1999) y «Frente al espejo de una mujer» (2002). Sus últimas publicaciones son «Vida, representación y muerte de Lul Mazreku» (2005) y «La hija de Agamenón. El sucesor» (2007).

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