26 de marzo 2015 - 00:00

El amargo destino de dormir con el enemigo

Brasilia - Las declaraciones de compromiso hechas por caciques del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) transmitieron la idea falsa de que las relaciones entre la agrupación y el Gobierno habían mejorado, pero el martes por la noche el díscolo aliado volvió a imponer una nueva derrota al Palacio del Planalto.

Fue el propio aliado el que presionó la votación del texto que cambia el mecanismo para indexar las deudas de estados y municipios, aprobado por 389 votos, inclusive los del Partido de los Trabajadores (PT).

Alegando que la presidenta Dilma Rousseff no hizo ningún gesto concreto para mejorar la relación con el partido, el PMDB quiere ahora aprobar la reducción del número de ministerios, impulsa la reforma política y tiene en la mira al ministro de Ciudades, Gilberto Kassab, del rival Partido Social Democrático (PSD).

"Una cosa es el ajuste fiscal, que es una necesidad del país. Otra cosa es la relación con el Gobierno, que continúa igual. No estamos pidiendo cargos sino participación en las decisiones centrales del Gobierno", dijo uno de los caciques del PMDB.

A lo largo del martes, el Palacio del Planalto intentó evitar la aprobación del proyecto sobre la deuda de los estados, intentando postergar su reglamentación para 2016, cuando tendrá más tranquilidad financiera para absorber los costos que supondrá el cambio en el índice de indexación, que disminuye el peso de la deuda para los distritos.

La enmienda constitucional, también patrocinada por el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB), que reduce a 20 el número de ministerios (hoy 39), tiene grandes chances de ser aprobada en comisión, con ayuda opositora, que es presidida por Arthur Lira, del Partido Progresista, cercano a aquel e investigado por la operación "Lava Jato" ("lavado a chorro").

Fijar en la Constitución el número de ministerios es una aberración. Sería imponer al Poder Ejecutivo una limitación administrativa que atenta contra la propia independencia de poderes.

¿Y si una eventual calamidad exige la creación de un ministerio extraordinario? Sería necesario aprobar una enmienda constitucional, medida que como todos saben, demanda tiempo y rituales prolongados.

Cunha y el PMDB, en tanto, se olvidaron de los gobiernos estaduales. En el más vistoso gobierno estadual del PMDB, el de Río de Janeiro, el gobernador Luiz Fernando Pezão tiene 25 secretarías.

Tras la caída del ahora exministro de Educación Cid Gomes luego de un enfrentamiento con los diputados, un importante dirigente del PMDB dijo que los próximos cañones apuntan al ministro Kassab.

Por otro lado, el presidente del Senado, Renan Calheiros, dijo que el ajuste fiscal no pasa si no es modificado.

Si el Gobierno escuchó el mensaje, debe prepararse para negociar cambios, involucrando al ministro de Hacienda, Joaquim Levy, que viene construyendo un razonable tránsito político en el Congreso.

Renan Calheiros y Eduardo Cunha, denunciados en la operación "Lava Jato", van a continuar golpeando a Dilma y creando problemas para el Gobierno. Sus propios colegas de partido lo admiten: la mejor defensa que poseen es el ataque.

El panorama muestra que, pese a los consejos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma no hizo los movimientos necesarios para asegurar el apoyo del PMDB. Sólo se incluyó al ministro de Aviación Civil, Eliseu Padilha, en la coordinación política. Veremos si ahora será capaz de "entregar" al Gobierno los apoyos que promete en la bancada de la Cámara, que lo nombró para el cargo.

En la votación sobre el proyecto de deuda de los estados y municipios, el PMDB votó masivamente contra el Poder Ejecutivo.

Agencia Brasil 247

Dejá tu comentario