Navalny fue condenado a tres años y medio de prisión en suspenso tras ser hallado culpable de malversación en un controvertido proceso judicial, tras lo cual cientos de personas salieron a la calle a protestar en Moscú. Activistas consideraron que la decisión judicial se debió al anuncio de protestas para el 15 de enero próximo, la fecha original en que se esperaba la sentencia.
El líder opositor quiso acudir a la manifestación de sus partidarios por lo que infringió el arresto domiciliario que cumple desde febrero por el robo de 100.000 metros cúbicos de madera y fue detenido por la Policía antes de llegar al lugar de la concentración y devuelto a su casa. Las fuerzas de seguridad dispersaron la movilización después de dos horas y detuvo a más de 100 personas.
El activista anticorrupción encabezó protestas masivas contra Putin hace tres años, cuando decenas de miles de personas tomaron las calles en Moscú y San Petersburgo contra la corrupción del Gobierno y su círculo.
Navalny se hizo conocido como bloguero que denunciaba casos de corrupción y después se convirtió en uno de los más conocidos críticos del presidente ruso. En las elecciones a la alcaldía de Moscú el año pasado consiguió casi el 28% de los votos, quedando segundo, lo que supuso una fuerte advertencia para Putin sobre la creciente popularidad del opositor.
Varias figuras de la oposición afirmaron ayer que el tribunal dejó en suspenso la condena porque si Navalny terminaba en prisión se hubiera producido una nueva oleada de protestas, por lo que se decidió castigarlo en su lugar encarcelando a su hermano, Oleg.
"Las autoridades están torturando y destruyendo a los parientes de sus contrarios políticos. Ese régimen no se merece existir, debe ser destruido", dijo el líder opositor a los periodistas a las puertas del tribunal, donde fue escoltado hasta un vehículo para prisioneros.
La sentencia contra su hermano fue interpretada por observadores como un intento del Kremlin por frenar las ambiciones de Navalny de cara a las elecciones presidenciales de 2018.
Los observadores lo consideran una de las pocas personas que pueden plantar cara a Putin. Fotogénico y atractivo, no está relacionado con los políticos de los años 90, muy denostados por los rusos, y se presenta como un miembro ideal de la clase media.
En Washington, el Departamento de Estado describió la sentencia y el encarcelamiento como un hecho perturbador que parecía "diseñado para castigar más y frenar el activismo político".
La UE también dijo que el veredicto parecía ser políticamente motivado, mientras que un funcionario alemán afirmó que era un golpe a la sociedad civil.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron, por su parte, el uso selectivo de la ley contra los enemigos del Gobierno, recurriendo en la mayoría de los casos a delitos económicos. El Kremlin siempre negó la acusación de que utilice a los tribunales para perseguir a los opositores.
El más famoso fue el caso de Mijaíl Jodorkovski, que fue amnistiado por Putin el año pasado y que se exilió en el extranjero por temor a una nueva encarcelación. Otros opositores, como el excampeón mundial de ajedrez, Gari Kaspárov, se libraron de la cárcel, pero debieron abandonar Rusia, recordó ayer el diario español El País.
En el caso de los hermanos Navalny, el delito económico consistió, según la Justicia, en el robo de 30 millones de rublos (casi medio millón de dólares al cambio actual) de dos firmas, incluida una filial de la empresa francesa de cosmética Yves Rocher entre 2008 y 2012.
Las condenas a los hermanos Navalny son el epílogo de un año en el que Putin estuvo en el centro de una fuerte controversia internacional por la anexión de Crimea y su implicación en la guerra ucraniana.
Los canales estatales no cubrieron la información de la condena o la mencionaron muy brevemente. El vocero de Putin, Dmitry Peskov, no quiso hacer comentarios y dijo que el presidente conocería el veredicto a través de los medios.
| Agencias Reuters, AFP, EFE, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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