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El arte de dominar el caos en una escultura de Terán
Luis Terán realizó la escultura “Giro Triangular”, de 3 metros de diámetro por 13 de largo, directamente en la sala del Recoleta en la que se exhibe.
Consultado el artista sobre si la obra es una escultura o una instalación, y si es lícita esta pregunta, Terán responde: "Claro que es lícita la pregunta, durante mucho tiempo la escultura estuvo algo cautiva de la instalación. En los últimos años, la escultura contemporánea pudo separase de ese modo de representación, logrando otra vez su autonomía. La escultura que está en Centro Cultural Recoleta puede parecer instalación, por su diálogo con la arquitectura del lugar (techos abovedados que encierran y entran en relación con la forma cilíndrica de la obra), pero yo prefiero decir que es una gran escultura, y digo 'gran' porque es grande, claro está". Respecto de la condición cinética de la obra, Luis Terán observa: "Este volumen ambiguo, dado que es centrífugo y centrípeto al mismo tiempo, forma en su interior un vórtice que se asemeja a un remolino de agua que todo lo deglute; además, por la velocidad de sus diagonales, se parece a una rueda de bicicleta en movimiento".
Por otra parte, ante la pluralidad de perspectivas que ofrece la obra, se deshace y dispersa la tradicional firmeza del único punto de vista y la actitud contemplativa del espectador. Así se desencadena el fenómeno cinético.
La relación sincronizada de los triángulos es el recurso óptico utilizado por el artista para activar la mirada del observador, es el medio que predispone para descubrir las cualidades de la obra. La poliperspectiva obliga en este caso a "engranar" un punto de vista con el que le sigue a continuación, un ángulo con otro. De tal modo, la escultura "organiza" la mirada e induce a percibir el dinamismo.
"Giro Triangular" tiene una dinámica propia, y dinamiza todo lo que lo circunda. Aquel que observa la obra y la recorre, ingresa en un ámbito donde la sucesión de formas lo atrapan, ejercen un efecto hipnótico que absorbe la mirada. Desde las distintas perspectivas de enfoque, el encadenamiento progresivo de la unidad geométrica le brinda a la escultura la apariencia de una máquina. Pero una máquina muy extraña, semejante a la estructura de un enorme gusano proveniente de la noche de los tiempos. Al igual que el esqueleto de un gusano, la máquina parece distenderse para luego encogerse para reptar y producir la ilusión de la rotación.
"Con 'Giro Triangular', Terán nos cautiva con un remolino armado de simples materiales como maderas y alambres, de luz, de aire y elementos que, en su conjunto, conforman una matriz en constante expansión", señala Gabriela Ortiga, curadora de la muestra. Un material como la madera, aun reciclada y de baja calidad, exhibe después de pasar por las manos del artista la jerarquía del acabado manual, su naturaleza rústica y sensible a la vez. La tosquedad del material contrasta con la elaboración del trabajo, con el calculado y matemático rigor de esa pieza de tamaño desmesurado. A estas cualidades se suman las propiedades evocativas de la escultura que revelan la exhaustiva búsqueda del artista.
"La modalidad de acción -sostiene Terán- está directamente ligada a una metodología precisa, como la cadena de producción de una fábrica. Hay bajísimas posibilidades de error, de cálculos que deban ser modificados sobre la marcha, estas obras por su forma de estar confeccionadas, son dominadoras del caos. Esa incertidumbre que está presente siempre en el quehacer artístico, acá es arrasada por una fuerza que comienza con el primer módulo que se arma en la escena y que, dice: 'atrás (o delante) de mí vendrán un numero de piezas iguales a mí y terminarán en un punto designado conformando mi existencia'".
Si bien el nombre de Luis Terán cobró resonancia en el año 2010, durante el Open Studio de la Beca Kuitca realizada en la Universidad Torcuato Di Tella, hace más una década se conocieron sus obras en el espacio Sonoridad Amarilla. En ese entonces ya reciclaba latas de gaseosas, las pintaba, perforaba e iluminaba, convirtiéndolas en bellas obras de arte. Con un procedimiento similar, en el campo de la UTDT construyó una pirámide que emulaba la del chino Pei en el Louvre, pero de alambre tejido. Allí también parodió, con bandas de plástico descartable, un "Penetrable" del cinético Jesús Soto.
En el año 2013, como un Calder de nuestras Pampas, Terán presentó en la galería Alberto Sendrós sus móviles de madera y con abrojos. Ese mismo año, integró un programa de arte público de la Ciudad de Buenos Aires y presentó una estupenda escultura frente a la Fundación Jorge Luis Borges, poco después, el MAMBA lo invitó a realizar un muestra y a trabajar in situ.



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