21 de octubre 2014 - 00:00

El arte gana la calle ante los ojos del espectador

Hernán Lombardi y María Kodama con la curadora Gabriela Urtiaga y el equipo de artistas seleccionados esta vez para señalizar con obras de arte el camino que va desde el Museo Xul Solar hasta la Fundación Borges.
Hernán Lombardi y María Kodama con la curadora Gabriela Urtiaga y el equipo de artistas seleccionados esta vez para señalizar con obras de arte el camino que va desde el Museo Xul Solar hasta la Fundación Borges.
El año pasado, el camino que va desde el Museo Xul Solar (Laprida 1214) hasta la Fundación Borges (Anchorena 1660) fue señalizado con bellas obras de arte. El sábado pasado, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi y la curadora Gabriela Urtiaga, presentaron un nuevo equipo de artistas. Hernán Marina, Luciana Malfatti, Dani Joglar, Ramiro Oller, Adriana Minoliti, Juliana Iriart, Facundo Pires y Gala Berger, inspirados en el imaginario de Borges y el de Xul Solar, volvieron a ganar la calle y marcaron el circuito, esta vez en sentido inverso y desde la Fundación al Museo. Las obras renuevan la celebración de la genialidad artística e intelectual. Desde lejos se divisan los frentes de las dos instituciones con los entramados de colores de Luciana Malfatti, artista que teje y entreteje las turbulencias de una obra cuya dimensión desborda los límites de las fachadas. Al bajar la mirada, aparecen en las veredas las cartas del tarot de Hernán Marina. En doce grandes placas de inmaculado mármol de Carrara, el artista diseñó unos naipes que evocan los de Xul, una guía para los pasos de quienes siguen la ruta del arte. La obra es tan bella y su factura tan cuidada que los vecinos han pedido que ese juego de naipes se integre al patrimonio urbano.

Lombardi se refirió a Borges y a Xul Solar mientras caminaba por el circuito junto a María Kodama, y arriesgó: "Podemos fantasear con sus conversaciones mientras recorrían estas calles. Creo que todos los que caminamos por este sendero con instalaciones artísticas, los redescubrimos y entendemos mejor el legado de ambos".

Juliana Iriart presenta "Camino de Postas", una obra llamativa. La artista sembró el camino con banderas de color coral y espejos que invitan a los caminantes a interactuar con ellos. Desde unos puntos precisos marcados en las veredas es posible descubrir los espejos que dejamos atrás.

Las figuras de Adriana Minoliti se levantan sobre los postes de luz a lo largo del camino y conjugan imágenes que, si bien traen el recuerdo de las pinturas de Xul Solar, ostenten la impronta contemporánea y provocativa de la artista. Algo similar ocurre con las banderas de Daniel Joglar: son un incentivo para la memoria.

Finalmente, y más allá de Xul y la estrategia para posicionar su obra, la muestra acaba por brindarle visibilidad a la escasamente conocida relación de Borges con el arte. Para comenzar, con las obras de su hermana Norah, la autora de la portada de «Fervor de Buenos Aires» (1923), cuya influencia Borges reconoce, cuando dice: "(...) Guardé esa imagen, esa imagen deliberadamente simplificada y que mi hermana acentuó en la portada del libro, donde pinta una suerte de Buenos Aires platónico, todo con casas bajas, todas con azoteas". En el contexto de este paisaje porteño surge otro circuito. Es el Buenos Aires de los hermanos Borges que, cuando enfrentan la sencillez de los márgenes porteños, coinciden al alejarse definitivamente de los caprichos de la vanguardia. Entretanto, a la afinidad estética con Norah, se suma la de Borges con el uruguayo Figari. Así se abren nuevos caminos a la exploración a través de una nueva modalidad expositiva.

Con su sola presencia, el arte en la calle intenta seducir al espectador. La gente puede optar por dedicarle su mirada a las exhibiciones, y hacer una pausa en el camino para ver qué es eso que está frente a sus ojos.

Las visitas guiadas, los primeros jueves de cada mes a las 14, comienzan en la Fundación Borges.

A.M.Q.

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