13 de enero 2017 - 00:00

El autor del informe sobre el espionaje a Trump huyó y teme un atentado de Rusia

Abandonó su casa con su familia y cerró su oficina. El Kremlin lo considera “activo”, pero el Gobierno de Theresa May desconoció cualquier lazo con él.

Misterio. La abandonada casa familiar de Christopher Steele en Surrey, Inglaterra, ayer, vigilada por la policía.
Misterio. La abandonada casa familiar de Christopher Steele en Surrey, Inglaterra, ayer, vigilada por la policía.
Nueva York - Teme por su vida, cerró su oficina, se esfumó y hasta le dejó el gato a un vecino: Christopher Steele, el exespía del MI6 británico que produjo el reporte según el cual Rusia tendría el "Kompromat", un informe comprometedor sobre Donald Trump, está "aterrorizado por su seguridad".

De 52 años, licenciado en Cambridge y con un pasado impecable al servicio de Su Majestad, Steele desapareció el miércoles de la casa que habitó por un año y medio en Wokingham (Surrey), al darse cuenta de que era cuestión de tiempo que su nombre fuera divulgado. También desaparecieron su esposa y sus cuatro hijos.

También desapareció de su oficina, ubicada en el quinto y último piso de un edificio en el corazón de Londres, sede de la empresa de inteligencia privada Orbis Business Intelligence, fundada por él y que fue vendida poco antes de Navidad.

La venta de la propiedad ubicada en el 911 de Grosvenor Gardens, a pocos metros de Victoria Station, fue confirmada por el agente inmobiliario Jonathan Stern.

Se trata de una oficina de poco más de 60 metros cuadrados con todas las comodidades.

El exagente "teme la venganza del Kremlin", declaró al Daily Telegraph una fuente cercana a aquel, que trabajó en Moscú camuflado a comienzos de los años 90 y luego fue jefe de la mesa rusa en la sede del MI6 sobre el río Támesis.

De hecho, Rusia parece considerarlo un enemigo. La Embajada de Rusia publicó un mensaje en Twitter que señala que los agentes británicos "nunca" dejan de trabajar, lo que sugiere que el Kremlin lo considera como un espía en actividad.

La cacería de los medios es tal desde que The Wall Street Journal divulgó su identidad que un vocero de la primera ministra conservadora, Theresa May, salió ayer a aclarar que Steele "no trabaja" para la administración británica.

"Si Christopher puso algo en el expediente, hay que creerlo. Liquidar su trabajo como una falsificación no es correcto", declaró a The Guardian una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores que lo conoce desde hace un cuarto de siglo.

Luego de presentar su renuncia al MI6 en 2009, Steele se quedó solo. Con Christopher Burrows, exdiplomático del Reino Unido en Nueva Delhi, fundó la sociedad de inteligencia privada Orbis Business especializada en Rusia y Asia.

Steele es considerado creíble incluso en EE.UU., tanto que en 2010 fue contratado por el FBI para investigar los sobornos de la FIFA.

De hecho, su trabajo sobre la corrupción en el fútbol fue lo que brindó crédito a sus reportes sobre los vínculos de Trump con Rusia, dijeron funcionarios estadounidenses. Así, Orbis fue contratada por la Football Association, el órgano rector del fútbol de Reino Unido, también para investigar a la FIFA. En ese momento, la FA tenía la aspiración de organizar la Copa del Mundo de 2018 o la de 2022, las que, en medio de acusaciones de corrupción, terminaron siendo otorgadas a Rusia y Qatar.

Al Trump-Gate llegó a través de Glenn Simpson, un experiodista de The Wall Street Journal que busca secretos, a quien el equipo del republicano Jeb Bush le había pedido que encontrara información que pudiera poner en aprietos al magnate en la primaria partidaria.

Como exespía con pasado en Moscú, Steele no podía viajar allí para investigar personalmente. Entonces buscó viejos contactos y creó nuevos a través de intermediarios.

Trump calificó el informe de 35 páginas de Steele de "totalmente falso". El mismo incluye, según trascendió, la filmación por parte de los servicios secretos rusos de una fiesta del magnate con prostitutas en un hotel de Moscú en el que se realizaron "prácticas sexuales perversas", como la "lluvia dorada", que incluye orina.

Agencias ANSA, Reuters y EFE

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