24 de junio 2016 - 00:00

El bloque no podrá eludir un cambio amplio y urgente

Puntos clave de la integración europea como la libre circulación de trabajadores y la posibilidad de que otros países organicen nuevas consultas sobre mantener o no la membresía, son parte de un nuevo debate.

Bruselas - El ambiente en Bruselas, la capital de la Unión Europea, fue surrealista en las últimas semanas. Las actividades continuaron como de costumbre y sus responsables tenían vetada la palabra "brexit", como si no existiera un referendo en el Reino Unido. Pero tras bambalinas, el tema estuvo en todas las agendas: la UE sabe que enfrenta la obligación de introducir cambios de una amplitud inédita para sobrevivir.

En esas semanas tensas de espera al referendo de ayer, los responsables europeos no se atrevieron a realizar pronósticos sobre el resultado. Sin embargo, hicieron sus cálculos.

Así, aseguraban que si el Reino Unido decidía convertirse en el primer país en divorciarse del bloque, este enfrentaría una crisis ni siquiera comparable a las que ya atraviesa, como la migratoria, la económica y la provocada por la creciente amenaza terrorista.

Pero esos análisis señalaban también que aun cuando los británicos decidieran permanecer, el statu quo ya no sería una opción viable. Los temas de la campaña del referendo fueron similares a los que preocupan a buena parte de la población de una Europa que parece haber perdido la fe en la utopía integracionista de la posguerra.

"Es insensato ignorar una señal de alarma como la del referendo británico", advirtió el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk.

Los dirigentes europeos, que los últimos meses lograron con enorme dificultad consensos para encarar las sucesivas crisis, saben que un cambio es ineludible, pero "en cuanto se miran los detalles prácticos enseguida aparecen dificultades", observó Chris Bickerton, profesor de la Universidad de Cambridge.

El presidente francés, François Hollande, fue uno de los que prometió antes de la votación tomar la iniciativa para "hacer evolucionar la construcción europea" pasara lo que pasara en aquella.

Se habla de una iniciativa del tándem franco-alemán, que tanto podría incluir elementos de una Europa "a dos velocidades" como limitarse a la política exterior, puesto que no se ponen de acuerdo entre sí sobre el futuro de la eurozona.

"Franceses y alemanes anunciarán una iniciativa conjunta pero se limitarán estrictamente a los temas de seguridad y de defensa. Tratar de ponerse de acuerdo rápidamente sobre la economía es muy difícil", señaló un alto responsable de la eurozona que pidió no revelar su nombre.

La campaña en el Reino Unido puso en discusión el deseo de muchos de introducir reformas sobre la libre circulación dentro de la UE, uno de los pilares de la construcción europea pero que provoca tensiones en los mercados de trabajo de diversos países en un contexto económico difícil. Ese tema está destinado a permanecer en la agenda reformista del bloque.

En tanto, la propia celebración de un referendo sobre la cuestión de fondo de permanecer o salir del bloque es un precedente que, muchos temen, podría repetirse en otros Estados miembros.

En la extrema derecha francesa, Marine Le Pen ya dio a conocer su deseo de que se organice "en cada país" una votación popular sobre la pertenencia a la UE, al igual que los euroescépticos daneses, holandeses y suecos.

"La UE se encuentra en una espiral negativa que recién comienza", estimó Janis Emmanouilidis, del Centro de Política Europea, un centro de reflexión de Bruselas.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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