“El campo necesita reglas claras”

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Con la producción se logrará vencer la desocupación y el hambre que, aunque parezca mentira, hoy es la triste realidad en la Argentina, donde la suma de pobres e indigentes supera los once millones de personas.

Con subsidios, precios máximos, registros de operación de exportaciones (ROE), encajes, cierre de exportaciones, intervención de mercados alterando la regla virtual de oferta y demanda, lo único que el Gobierno logra es servir hambre y desocupación.

Como si ello fuera poco, se crearon retenciones inconcebibles que atentan contra la producción gravándola injustamente, desconociendo el principio impositivo que el que tributa es el que gana.

La producción, para poder expresar su potencial, requiere reglas de juego claras. Lamentablemente las políticas, o mejor dicho impolíticas para con nuestro sector agropecuario, fueron «no hacer».

Por eso, seguir sosteniendo estos mecanismos no sólo nos parece un error soberano sino que se convierte en un capricho inconcebible.

Si fuimos capaces de adoptar tecnologías y asumir riesgos asesorándonos convenientemente ante una realidad cambiante, pedimos reciprocidad de quienes gobiernan y legislan.

El campo posibilitó que el Congreso de la Nación actuara a pleno con la fatídica 125, acá no hubo ganadores. Sí un gran perdedor: la Argentina, a la que se condenó al enfrentamiento y el estancamiento.

Vemos en la renovación del Congreso una verdadera oportunidad para cambiar estas asimetrías antes descriptas. Es el momento de despegar y darnos cuenta de que con el aumento de la producción frenaremos el auge de las villas de emergencia y daremos al hombre lo más importante, que es la dignidad, que sólo se logra con trabajo.

Ante esta posibilidad cierta nos parece que debemos ser responsables y dejar de ser habitantes para convertirnos en ciudadanos.

(*) Presidente Asociación Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa).

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