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El Central se hizo de u$s 120 M (por soja)
Dominique Strauss-Kahn
Ante esta situación no extrañó que los inversores buscaran refugio en el oro, que cerró en niveles récord de u$s 1.460 por onza troy, con una suba de casi el 1%. El año pasado los analistas pronosticaron que el oro iba a llegar a u$s 1.500 por onza. Esas profecías parecen haber sido modestas. En las últimas dos semanas aumentó el 20% la demanda de metales preciosos. La plata, por caso, tocó un máximo de u$s 40 por onza. En menos de dos años este metal subió el 300%.
En la Argentina el impacto de esta situación hizo que los montos de negocios en bonos y acciones se ubicaran en niveles modestos porque los inversores se mostraron muy cautos. Los negocios en la bolsa de Comercio que el martes fueron de $ 82 millones y el miércoles de $ 73 millones, cayeron a $ 44 millones. El Merval, después de una buena apertura, tuvo un retroceso del 0,20%. No hubo grandes caídas ni grandes alzas pero se notó aversión al riesgo. Los bonos también vieron decaer los negocios. Si a las operaciones del Mercado Abierto Electrónico se les resta lo operado en Lebac y Nobac, lo que queda para los títulos de la deuda es de apenas $ 550 millones.
Todos los papeles en pesos bajaron y dejaron en evidencia que la fortaleza permanece en los cupones PBI que avanzaron hasta el 1,30% y en los bonos de mediano plazo en dólares con alzas del 0,30%. Los títulos en pesos han dejado de ser atractivos después de que el Gobierno midiera la inflación en un 0,70% mensual. La salida de los inversores de los bonos en pesos es una de las causas por las que aumentó la fuga de capitales de la Argentina.
Los mercados están favorecidos por el fuerte ingreso de divisas de la cosecha que alimentan de manera exagerada la plaza mayorista, donde el Gobierno ahuyenta a los compradores. La AFIP y la Secretaría de Comercio Interior presionan para que no compren. Por eso el Banco Central es un demandante casi en soledad. Esta vez tuvo que adquirir en el mercado de contado u$s 120 millones cuando el dólar tocó un piso de $ 4,053. Con estas fuertes intervenciones logró que la divisa cerrara a $ 4,055.
Las compras más las subas del oro y el euro hicieron que las reservas aumentara u$s 77 millones a u$s 51.400 millones.
El dólar en las casas de cambio subió medio centavo a $ 4,08 y en el mercado marginal quedó sin cambios; el «blue» cotizó a $ 4,16. El «contado con liqui» continuó en $ 4,20, señal de que sigue la fuga de divisas. El euro tuvo un alza importante de 4 centavos a $ 5,82.
Para hoy se espera una rueda tensa porque hay un cambio en el humor de los inversores. Acostumbrados a la crisis del Magreb árabe, a los ajustes de los países europeos, a las consecuencias del sismo de Japón, ahora les preocupa lo que harán los bancos centrales, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos. La política monetaria parece que marcará el rumbo de los mercados en los días que vienen.


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