Después de cuatro meses en los que la Argentina logró tener un considerable superávit comercial con Brasil, fruto de menores compras al país vecino, en abril el intercambio se equilibró. Apenas un saldo favorable de u$s4 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil (MDIC).
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El comercio con Brasil, equilibrado
En el cuarto mes del año Argentina generó exportaciones hacia ese destino por u$s 908 millones, lo que representa una baja del 6,7% respecto de igual mes del año pasado.
En cambio, se recibieron importaciones por valor de u$s904 millones con una merma interanual del 45,8%. Indudablemente, las menores compras hacia el país vecino se encuadran en una caída general de las importaciones como fruto de la importante recesión que soporta la economía desde hace casi un año.
Al explicar el superávit de abril, la consultora Abeceb destacó que “de todas formas, el resultado del cuarto mes del año contrasta significativamente con el déficit comercial de u$s 694 millones que se había registrado en abril de 2018”.
“Con todo, al cierre del primer cuatrimestre del año, se acumula un superávit comercial bilateral de u$s 338 millones cuando el año pasado habíamos tenido una posición deficitaria de u$s2.718 millones con nuestro principal socio comercial”, agregó la consultora.
Según Abeceb las cifras del primer cuatrimestre del año del comercio bilateral con Brasil “muestran a las claras la magnitud del ajuste externo que está experimentando la Argentina”. El comercio bilateral (exportaciones + importaciones) retrocedió nada menos que 27,1% interanual, producto de importaciones que fueron de sólo u$s 3.246 millones, o sea 46,3% inferiores a las registradas en igual período del año previo y exportaciones totales que treparon a u$s3.584 millones mostrando una suba interanual de 7,8%.
Por otro lado, la consultora Ecolatina indicó que la marcada caída de las compras al país vecino se explica por un lado por “la nueva ola de volatilidad vista en el mercado cambiario, a lo que se suma un nivel de actividad deprimido en el plano local que presiona sobre las importaciones de bienes intermedios y de capital”.
En este sentido, Ecoaltina señaló que “las principales contracciones se dieron en las importaciones de hierros, aluminios, plásticos, papel y cerámicos, todos ellos insumos clave para la industria manufacturera y la construcción, dos de las ramas más afectadas por la recesión en nuestro país”.
Por otro lado, se indica que “el retroceso de las exportaciones dejó ver sus mayores caídas en vehículos de pasajeros y autopartes (industrias cuya rentabilidad se vio afectada por la imposición de derechos de exportación adicionales en septiembre de 2018, medida que dejó ver sus efectos sobre las colocaciones en el exterior durante los últimos meses), combustible, aceite de girasol y trigo”.
Para Ecolatina, la merma se debió al “constante recorte de perspectivas de crecimiento para el PBI brasileño, que pasaron de más de 2,5% a comienzos de año a menos de 2% en el promedio de abril, sumada a la depreciación del Real del 1,2% en una economía sin inflación”.


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