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El Congreso de Brasil evitó que Temer afronte un juicio penal por corrupción
El triunfo le da aire para avanzar en su agenda de ajustes, como la reforma al sistema de jubilaciones. El PSDB, el principal aliado del Gobierno, votó dividido.
BOCHORNO. Diputados de izquierda llevaron una valija llena de dólares con el rostro de Michel Temer, parodiando la entrega de un soborno millonario a un colaborador cercano del mandatario brasileño.
La fuerte demostración de respaldo para Temer aumentó las perspectivas de que pueda avanzar con la reforma al sistema de pensiones de Brasil, crucial para reducir un enorme déficit de presupuesto y revivir la confianza de los inversores en una economía que se emerge de la recesión. Esa votación requiere una mayoría cualificada de tres quintos de ambas cámaras.
En tanto, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) se fracturó ayer en la escandalosa sesión, cuando parte del bloque anunció que votaría a favor de suspender al mandatario.
El jefe del bloque PSDB -fuerza que compone la coalición gobernante-, Ricardo Trípoli, dijo que "blindar la denuncia le resta credibilidad al parlamento", tras lo cual los fieles a Temer le gritaron: "Entreguen los cuatro ministerios, traidores".
El partido, clave en el sostén del Ejecutivo, tiene cuatro ministerios, entre ellos el de Relaciones Exteriores, donde el canciller Aloysio Nunes garantizó fidelidad al jefe del Estado. Analistas sugerían anoche que la fuerza podría dejar el Gobierno pero igualmente acompañaría las reformas desde el Congreso.
La sesión estuvo marcada por tumultos e insultos. Diputados de los izquierdistas Partido de los Trabajadores (PT) y Partido Socialismo y Libertad (PSOL) pusieron en el piso una maleta abierta, que simulaban la que llevaba Rocha Loures, repleta de billetes falsos con la efigie de Temer. Durante una discusión, lanzaron los billetes al aire, que cayeron sobre la bancada oficialista.
Hubo empujones cuando el diputados opositores arrancaron al legislador oficialista Wladimir Costa -el mismo que se tatuó Temer en su hombro- muñecos que representaban al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) vestido de presidiario. Incluso uno de ellos, el petista Paulo Texeira, llegó a morder el muñeco en un intento por romperlo. El exmandatario fue condenado recientemente a casi 10 años de cárcel por corrupción pasiva en el marco del escándalo Petrobras, pero apeló la sentencia en libertad.
El dominio del mandatario en el Congreso contrasta con su popularidad de apenas 5%, la peor desde el retorno de la democracia en 1985, según un reciente sondeo Ibope. Un 81% de los brasileños apoya además que sea juzgado penalmente, de acuerdo con el mismo instituto.
Pero hasta ahora las calles no se movilizaron masivamente, contrariamente a lo ocurrido durante el "impeachment" de Rousseff, cuando millones de personas reclamaron en varias ciudades su partida.
Fuera del Congreso en Brasilia se estableció un cerco de seguridad en la mañana de ayer pese a que no se registraron protestas.
Miembros del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo corearon consignas por la renuncia de Temer en varios puntos del área metropolitana de San Pablo, mientras que activistas montaron barricadas y quemaron neumáticos en la autopista Anchieta a la altura de San Bernardo do Campo.
Hubo otras protestas en los estados de Río de Janeiro y Minas Gerais.
La Bolsa de Sao Paulo cerró con ganancias de 0,93%, a 67.135 puntos, alcanzando el nivel previo a la crisis que estalló en mayo, convencida de que el resultado de la votación sería favorable para Temer.
| Agencias EFE, AFP, ANSA y Reuters |



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