14 de diciembre 2017 - 00:00

El Congreso da la espalda a Temer y posterga el debate de la reforma previsional

Los líderes de las dos cámaras acordaron retrasar su tratamiento por no contar con los votos necesarios. Al Gobierno le preocupa que la campaña por las elecciones presidenciales lo entierre definitivamente.

Brasilia - El Congreso brasileño dejará para febrero la votación de la reforma del sistema de jubilaciones, un espinoso capítulo del ajuste fiscal que genera resistencias inclusive dentro de la propia base aliada del presidente Michel Temer.

"Hay un acuerdo entre los presidentes de las dos cámaras para votar la reforma de las jubilaciones solamente en febrero", afirmó mediante su asesoría de prensa Romero Jucá, líder del Gobierno en el Senado y presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer.

El endurecimiento de las condiciones para jubilarse, rechazado por la mayoría de la población, es considerado una pieza vital del ajuste emprendido por el gobernante, aliado de los mercados, para reencauzar las cuentas públicas.

Pero, al mismo tiempo, se convirtió en una causa difícil de apoyar para los legisladores, que no quieren respaldar medidas impopulares en vísperas de las elecciones presidenciales de 2018, algo que preocupa al Gobierno, señalaron analistas.

El presidente de la Cámara de Diputados y también aliado de Temer, Rodrigo Maia, ya había advertido recientemente que sólo colocaría el proyecto en debate cuando tuviera absoluta certeza de que existen votos suficientes para aprobarlo.

Temer dijo ayer que reformar el sistema jubilatorio será más difícil y doloroso si se lo deja al próximo presidente. "Si no reformamos las pensiones ahora, dentro de dos años tendrá que hacerse de una manera más radical", afirmó en un discurso ante cientos de alcaldes, en busca de apoyo para el proyecto.

"La economía podría reaccionar negativamente si no logramos aprobar la reforma a las pensiones", insistió.

El deseo del Ejecutivo era someter a votación el proyecto la próxima semana, antes de que comenzara el receso parlamentario.

Por tratarse de una reforma constitucional, la aprobación requiere de un doble voto por una mayoría cualificada de tres quintos, equivalente a 308 de los 513 votos en Diputados.

Tras el anuncio, el Ibovespa, principal índice de la Bolsa de Sao Paulo, cayó 1,22%.

El proyecto enviado al Congreso propone una edad mínima de retiro de 62 años para las mujeres y de 65 para los hombres.

Actualmente, es de 60 y 65 años, respectivamente, con beneficio parcial si se efectuaron 15 años de aportes o con beneficio íntegro, con 30 años de contribuciones.

También es posible jubilarse antes, siempre y cuando se haya contribuido al sistema durante 30 años (mujeres) o 35 (hombres).

La reforma de Temer prevé aumentar a 40 años el tiempo mínimo de aportes para tener derecho a una jubilación completa. En 2016, el gasto de las distintas cajas de jubilaciones representó el 13,1% del Producto Bruto Interno (PBI) de la mayor economía latinoamericana, según dato de la Previsión Social.

El ahorro previsto con la reforma es de unos 500.000 millones de reales en diez años (unos 153.000 millones de dólares al cambio actual).

Temer, que asumió el poder en 2016 tras el "impeachment" a Dilma Rousseff (PT, izquierda), prometió llevar adelante un severo ajuste fiscal para recuperar la confianza de los mercados y devolver las cuentas al terreno positivo, después de dos años de recesión económica y crisis política.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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