30 de junio 2009 - 00:00

El costo de tener que coincidir con Chávez y Castro

El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya dialoga con Hugo Chávez, mientras el nicaragüense Daniel Ortega intenta que la conversación no se escuche. Los países del ALBA retiraron sus embajadores en Tegucigalpa. También lo hizo Luiz Inácio Lula da Silva.
El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya dialoga con Hugo Chávez, mientras el nicaragüense Daniel Ortega intenta que la conversación no se escuche. Los países del ALBA retiraron sus embajadores en Tegucigalpa. También lo hizo Luiz Inácio Lula da Silva.
Miami - El firme apoyo de Estados Unidos al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya lo pone en una situación «incómoda» por la afinidad de éste con el presidente venezolano Hugo Chávez, pero también ante la oportunidad de mediar en el conflicto, afirmaron expertos.

La administración de Barack Obama dijo que sólo reconoce a Zelaya -aliado de Chávez, del régimen cubano y de otros gobiernos izquierdistas de la región- como presidente de Honduras, y pidió un diálogo que restablezca el orden constitucional luego del golpe del domingo.

«EE.UU. decidió apoyar a Zelaya para que el golpe no se consolide, y el tema le da la oportunidad a la Casa Blanca de desinflar un poco la retórica antiestadounidense de Chávez y sus aliados bolivarianos», afirmó Kevin Casas Zamora, investigador de la Iniciativa Latinoamericana en el Instituto Brookings de Washington.

«No creo que esto vaya a tener un costo para Obama, por apoyar a un hombre cercano a Chávez y Fidel Castro. Es muy fácil de justificar, porque está haciendo lo correcto y además es conveniente para Estados Unidos», indicó Casas Zamora, ex vicepresidente de Costa Rica (2006-2007).

Con su esfuerzo por superar este conflicto, Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, «pueden dar una prueba tangible de que toman en serio el clima de buena voluntad que consiguieron generar en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago», agregó este experto en relaciones cívico-militares en América Latina.

Chávez, que calificó como «interesante» e «importante» la posición de Estados Unidos, anunció una «batalla continental» por la restitución de Zelaya, y afirmó que está dispuesto a «actuar incluso militarmente» para defender a sus diplomáticos en Honduras.

«Estados Unidos se ve atrapado en la necesidad de dar apoyo al presidente democráticamente elegido. Lo que ha hecho la Casa Blanca es lo único que podía hacer», dijo por su parte el analista boliviano Eduardo Gamarra, experto en América Latina de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

«Zelaya tiene el apoyo de Chávez y de Fidel Castro, por lo que esto es una prueba de fuego tanto para Obama como para la OEA», agregó Gamarra, director de investigación de la consultora Newslink, en Miami.

«Hay un gran consenso entre las instituciones internas de Honduras en que el Presidente estaba violando la Constitución y que se hizo algo necesario, por lo que va a ser muy difícil cambiar el rumbo de los acontecimientos desde el exterior, sin un diálogo y una mediación que sea creíble», consideró.

En la crisis hondureña hay un claro espacio «para un protagonismo norteamericano en la mediación» ya que «posiblemente el único presidente que puede ser creíble en este contexto es Obama», dijo.

Pero «Chávez posiblemente no va a querer que ocurra eso y apostará a que se consolide Zelaya y eventualmente pueda crear su propia Constitución con una asamblea constituyente, como ya ha ocurrido en otros países», pronosticó.

Para la estadounidense Carmen Diana Deere, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Internacional de Florida (FIU), no está claro que Obama quiera jugar algún capital político en la crisis de Honduras.

«No estoy segura que a Obama le interese tener una intervención, creo que es un dolor de cabeza más para su administración, y pone a la Casa Blanca en una situación incómoda», dijo.

«Los amigos de Zelaya son Chávez y el Gobierno cubano, con quienes Estados Unidos tiene mucho cuidado», agregó. Además, cualquier papel de la Casa Blanca en Honduras «es complicado, por todos los años de intervención en Centroamérica».

«Por el rol que jugó Honduras en los 80, en la guerra contra los sandinistas y El Salvador, tienen que haber aún lazos estrechos entre los militares hondureños y estadounidenses, y también con la CIA», reflexionó. «Para Estados Unidos ésta es también una oportunidad para demostrar que aquella época quedó atrás y que ya no hay lugar a golpes», finalizó.

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