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El debate se empastó en comisiones al haber una sola copia del proyecto
La oposición llegará al recinto dividida en cinco dictámenes. Federico Pinedo y Francisco de Narváez no acordaron unificar proyecto con la UCR o Graciela Camaño. Eduardo Macaluse, del
SI, acercó posiciones con el Gobierno.
Tal fue el caos que se decidió luego un cuarto intermedio de una hora y media para seguir introduciendo modificaciones y permitir que la oposición, por primera vez, tuviera acceso al texto completo. Con las fotocopiadoras funcionando a pleno comenzó entonces el segundo análisis de la ley.
Para ese momento los pasillos del edificio anexo de Diputados eran un caos. Graciela Camaño y el peronismo disidente apuraban en su despacho un dictamen de minoría propio; lo mismo hacía Federico Pinedo del PRO (ver nota aparte).
Quórum asegurado
El kirchnerismo ya sabía que contaría con los votos del SI, que dirige Eduardo Macaluse, de Claudio Lozano, de algunos neuquinos y fueguinos. El quórum para la sesión de hoy ya estaba asegurado, inclusive por algunos diputados que ingresarían a votar en contra de varios artículos de la ley.
Dos horas después, cuando la discusión en el plenario de las comisiones de Comunicación, Presupuesto y Hacienda y Libertad de Expresión todavía estaba a pleno, el kirchnerismo comenzó a firmar el dictamen. La encargada de protestar fue la radical Silvana Giudici, jefa de Libertad de Expresión: «Se está firmando el dictamen en los despachos. Los diputados tienen que estar en la comisión, el quórum no está garantizado. Si continúa esta situación nos vamos a retirar». La frenó el kirchnerista Manuel Baladrón alegando que el quórum de las comisiones estaba garantizado y, sin más argumentos, la discusión continuó.
Violación
Pero minutos después los radicales comenzaron a levantarse de la reunión de comisiones alegando que la firma del dictamen de mayoría afuera de ese recinto era una violación al reglamento imposible de convalidar. La oposición quiso así minar la legitimidad del plenario de comisiones, aunque el kirchnerismo impuso el número y la discusión, ya formal porque el dictamen se estaba firmando, continuó en el salón.
La situación pareció también complicarse para el Gobierno un poco más temprano, cuando los sapagistas de Neuquén decidieron presentar dictamen propio, con lo que el oficialismo perdía tres votos; lo mismo hicieron el radicalismo, el PRO, Camaño y Miguel Bonasso. Para esa hora se conocían cinco dictámenes de minoría y el de mayoría oficialista.
Puntos oscuros
En ese ambiente no había cambio a la ley que pudiera ofrecer el Gobierno que convenciera a la oposición, menos cuando el análisis final del proyecto dejó algunos puntos oscuros: «Siete miembros: cinco del oficialismo y dos de la oposición.
Antes nos ganaban 4 a 1 y ahora 5 a 2. Son poco serios, quieren aprobar esto así a las patadas. Esto demuestra los objetivos del Gobierno», decía Federico Pinedo sobre el órgano que tendrá la autoridad de aplicación de la ley.
Juan Carlos Morán, de la Coalición Cívica, en esto le dio la razón: «Las reformas en muchos casos son agravantes y en otros casos claramente son insuficientes; se agregaron dos miembros pero todo sigue igual».


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