- ámbito
- Edición Impresa
El Departamento de Estado, el nuevo fantasma de la era Trump
El magnate monopoliza la política exterior de EE.UU. y genera polémicas con aliados y enemigos con sus descargos en Twitter.
RUTINA. El presidente Donald Trump y un par de sus asesores en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
El portavoz de John Kerry, John Kirby, se fue junto a su ministro, aunque su adjunto, Mark Toner, un diplomático de carrera que trabajó durante años bajo la administración de Barack Obama, se mantuvo en el cargo. Pero no sabe cuándo se reanudarán sus conferencias de prensa. "Seguimos trabajando con la Casa Blanca para ver cómo reanudamos los informes diarios lo antes posible", admitió.
De hecho, es en la Casa Blanca y en el Consejo de Seguridad Nacional donde se elabora la política exterior de Estados Unidos. Y la presidencia de Trump no escapará a esa regla.
El 45° presidente de Estados Unidos, elegido con un programa nacionalista, proteccionista y aislacionista, arrasa con todo desde hace dos semanas, aunque los contornos de su diplomacia siguen siendo vagos. Conversó por teléfono con varios jefes de Estado y de gobierno, entre ellos su homólogo ruso, Vladímir Putin, con el que no cesa de pregonar un acercamiento.
Pero Donald Trump atiza también las tensiones internacionales, poniendo a Rex Tillerson en una posición incómoda. El presidente multiplica, en efecto, las declaraciones incendiarias, por lo general en Twitter, contra países rivales o adversarios de Washington -China, Corea del Norte o Irán- pero también contra aliados o socios comerciales como Australia, México o Alemania.
El presidente también provocó una "insurrección" sin precedente en el Departamento de Estado con su decreto anti-inmigración que congela el ingreso de ciudadanos de siete países musulmanes y refugiados. El texto, sin embargo, fue suspendido por la Justicia.
En ese marco, según la expresión de un funcionario, unos mil diplomáticos considerados progresistas firmaron un memorando interno "disidente", en el que denuncian ese decreto sobre migración. Esta rebelión diplomática no impide que el Departamento de Estado funcione, pero altos funcionarios admiten que lo hace a una velocidad reducida.
Un exportavoz de la diplomacia norteamericana, Jeffrey Rathke, recuerda que durante las transiciones entre las administraciones en 2001 (de Bill Clinton a George W. Bush) y 2009 (de Bush a Obama), "el Departamento de Estado reanudó las conferencias de prensa pocos días después de la investidura" del presidente el 20 de enero. Y el informe diario del portavoz de la Casa Blanca, centrado en la política interna, no puede reemplazar al del Departamento de Estado, afirma la analista del Center for Strategic and International Studies (CSIS). "Cada día hay muchos temas, menores o mayores, en todas partes del mundo que son del interés de Estados Unidos. No tratarlos públicamente supone privarse de influir sobe ellos", se lamenta este exdiplomático.
| Agencia AFP |


Dejá tu comentario