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El derrumbe de la economía deja a Temer sin esperanzas
Es el bienio más negativo de la historia de Brasil. El cuarto trimestre de 2016 fue peor que lo esperado. Ya hablan de que la recuperación recién llegará en 2018.
Necesitado. Michel Temer sufre un escaso nivel de popularidad debido a su polémico ascenso al poder y a una economía que no despega. Las últimas estadísticas complican su deseo de relanzar políticamente su gestión.
La recesión ya suma dos años y es la más larga y profunda que se haya registrado en el país. La opinión de consenso entre los economistas es que Brasil saldrá de la recesión este año, pero a una tasa muy baja de 0,5%, insuficiente para reducir el desempleo.
Algunos economistas, sin embargo, están moderando sus expectativas para el crecimiento del 2017.
"Vemos un crecimiento cero en 2017, o tal vez un poco por encima de eso", dijo Carlos Kawall, economista jefe de Banco Safra, en San Pablo. "No deberíamos ver recuperación alguna este año, tendremos que esperar hasta 2018", agregó.
Tras la divulgación de las cifras, Temer dijo que "estamos poniendo la casa en orden" y enfatizó que algunos indicadores mejoraron, como la balanza comercial, inversiones extranjeras por 11.500 millones de dólares en enero, la reducción de la inflación y una mejora del riesgo país.
El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, también presente en la reunión que congregó a decenas de empresarios, reforzó el mensaje del mandatario y aseguró que los agentes económicos deben "confiar" en el "presente y el futuro" y dejar de "mirar el espejo retrovisor".
Según el ministro, el dato del PIB divulgado hoy "se refiere al año pasado" y "es resultado de una serie de políticas" que atribuyó al anterior Gobierno de la destituida presidenta Dilma Rousseff y que, en su opinión, "llevaron a la economía brasileña a enfrentar la mayor crisis de su historia".
| Agencias Reuters y EFE |

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