Horas después de que la pelea por el presupuesto culminara con la temida paralización administrativa federal, los efectos se hicieron sentir rápidamente, algunos de modo más visible, como el cierre de la Estatua de la Libertad, y otros más silenciosos y críticos, como la suspensión de programas de asistencia a gente carenciada.
Aún se desconoce por cuánto tiempo podría durar la paralización, aunque los economistas advierten que la recuperación económica de Estados Unidos -luego de su peor recesión en décadas- podría verse severamente afectada si el cierre del Gobierno se extiende más allá de algunos pocos días.
El sector turístico estadounidense ya mostró rasgos de preocupación por el impacto grave e inmediato que la parálisis de la administración federal puede ocasionar en la economía del país.
Las puertas de los parques nacionales sólo permanecen abiertas para los servicios básicos de los bomberos y de seguridad, una paralización que ha afectado también al zoológico, el Instituto Smithsoniano y las librerías presidenciales. Negocios como el alquiler de embarcaciones y tiendas contratadas en los parques nacionales también han colgado el cartel de cerrado.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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