24 de abril 2017 - 08:29

El día en que el desencanto se apoderó de la política francesa

• MUCHOS APENAS BUSCARON FRENAR A LOS ULTRAS.
El atentado islamista del jueves no parece haber influido en el resultado.

AGRIDULCE. Marine Le Pen logró acceder al balotaje, pero perdió el primer lugar que le habían dado las encuestas durante meses y su futuro se presenta complejo.
AGRIDULCE. Marine Le Pen logró acceder al balotaje, pero perdió el primer lugar que le habían dado las encuestas durante meses y su futuro se presenta complejo.
París (enviada especial) - Antonn se encogió de hombros cuando se le consultó a quién iba a votar. Abrió la boca y la cerró por lo menos tres veces, pero no soltó una sílaba que permitiera adivinar un nombre. "Lo decidiré cuando esté frente a las boletas, tengo a dos candidatos de los cuatro favoritos entre mis posibilidades", se soltó.

Era domingo al mediodía y la avenida Daumesnil, en pleno distrito XII (sureste), estaba colmada de mercados de comida, que junto a los cafés tradicionales, con sus mesitas redondas y las sillas siempre mirando hacia el frente, ocupaban la totalidad de las veredas. Y Antonn, de 53 años, estaba allí, haciendo compras de último minuto para el almuerzo, pero también arañando minutos para reforzar su sentencia final antes de acudir a las urnas. "No es falta de entusiasmo; los candidatos son malos", se quejó.

El de Antonn no era un caso único. Por lo menos el 30% del electorado llegó a la cita clave sin una boleta en mente, un ingrediente que resultó fatal para las predicciones de las encuestadoras. Finalmente, definieron la elección.

Al término del primer tramo de este paisaje surrealista para la política francesa -aún queda la definición final, el 7 de mayo- el desencanto era un común denominador. "Hay una gran crisis en torno de la percepción de la política a nivel mundial, pero en Francia eso llegó a otro nivel. Ningún candidato llegó a seducir a la gente y lo que hay es un intento por evitar el mal mayor", explicó a Ámbito Financiero Yann Blanc, vicepresidente del Partido del Voto en Blanco.

La organización, que cuenta con un equipo fijo de trabajo de 20 personas en todo el país y más de 20.000 seguidores, promovió que el sufragio sea convirtiera en una protesta no partidaria.

"Ninguno de los participantes se merece mi respaldo", enfatizó Blanc, predestinado desde el apellido a liderar ese movimiento. "Nuestra página está teniendo un récord de visitas de gente que busca evacuar dudas", detalló.

Muchos votantes llegaron ayer perdidos tras una campaña en la que el "Penelope-gate" -como se llamó a la investigación por el empleo ficticio de la esposa del conservador François Fillon, que le redituó a este cientos de miles de euros de las arcas públicas durante años- y las causas contra la ultraderechista Marine Le Pen por malversación de fondos se robaron el protagonismo por sobre las ideas.

Además, las puñaladas internas entre los peso pesados del conservadurismo y el socialismo, sumadas a la irrupción del "fenómeno Emmanuel Macron", condujo al desorden en una sociedad acostumbrada a elegir entre derecha e izquierda.

"Voté por (el izquierdista Jean-Luc) Mélenchon. En otro momento me hubiese decantado por los socialistas (este año representado por Benoît Hamon), pero si los elijo no van a aportar nada", reveló Jean Baptiste en la puerta de la Escuela Maternal Ville de Paris.

Consultado sobre si consideraba que el atentado del jueves del Estado Islámico, en el que murió un policía y otros dos resultaron heridos, había beneficiado a algún candidato, analizó que "sí, probablemente a Le Pen".

Unas 300 personas, autodenominadas antifascistas, se manifestaron ayer en contra de la candidata ultra y Macron y se enfrentaron con la Policía en la plaza de la Bastilla.

A diferencia de lo que sucedía en los barrios más concurridos de esta capital, como la Avenida de los Campos Elíseos, la Torre Eiffel o el Museo del Louvre, la presencia policial en esta zona residencial fue mucho menor, observó esta enviada. Sin embargo, en cada colegio electoral un guardia municipal revisaba uno por uno los bolsos y carteras de quienes ingresaban al recinto. Julia, de 28, pese a la conmoción de los primeros días, descartó que el ataque fuera a tener un gran impacto en las urnas. "Fue muy cerca de la votación y no tuvo una gran magnitud", evaluó la mujer, que se dirigía a votar por Mélenchon.

Por su parte, Yvonne, de 60 años, puso los ojos en blanco antes de responder por quién se decidió. "Fillon", dijo, aunque no tenía "esperanzas" de que fuera a pasar a la segunda vuelta. Y mostró el souvenir de lo que para ella fueron una de las elecciones más reñidas que recuerda: un sobre pequeño, de papel madera, con una impresión -"República de Francia"- y la boletas de los once candidatos, unas simples hojas en blanco en las que sólo se leían los nombres de pila sin ningún detalle que hiciera alusión a su filiación partidaria. "Es un recuerdo, porque a partir de hoy, todo va a ser diferente", afirmó.

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