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El discurso del odio en EE.UU. ya tiene sus candidatos al Capitolio
Los expertos consideran que son una consecuencia de la retórica tóxica del magnate, que hizo campaña con declaraciones racistas y antimusulmanes.
FANÁTICO. Paul Nehlen es el principal candidato republicano para ocupar el escaño en el Congreso por Wisconsin. Denuncian que apoya a los nacionalistas blancos y antisemitas.
El sitio de internet de la campaña de Tyler, simpatizante de Trump que se postula para el Congreso en Tennessee, exhibe la bandera confederada (considerada un símbolo de odio racial) flameando en lo alto de la Casa Blanca. Uno de sus carteles de campaña dice: "Haz Estados Unidos blanco otra vez".
Expertos dicen que hay un número sin precedentes de candidatos fanáticos este año, y que su motivador principal bien podría ser el presidente de Estados Unidos.
"El uso poco ortodoxo del lenguaje racista y antimusulmán, todo ese lenguaje propio del fanatismo, abrió una puerta en la política que antes no estaba abierta", explicó Heidi Beirich, quien como experta en el Southern Poverty Law Center (SPLC) ha rastreado grupos promotores del odio desde 1999. "Siempre hemos tenido algunos neonazis ... pero esto (el nuevo discurso político) está volviendo la situación mucho peor de lo que era antes", señaló.
La abierta intolerancia de un candidato hubiera sido hasta hace poco tiempo su "sentencia de muerte", recordó Beirich. Pero en el entorno político hiperpartidista de hoy, tal retórica puede no representar más un factor de ruptura.
"Derribando esos tabúes, y ganando la presidencia, Trump ha mostrado un camino de éxito electoral que la gente asumía que no funcionaría", argumentó la experta.
El fanatismo se difundió en la vida pública. Varios videos en los que gente blanca acusa a inmigrantes o afroamericanos se han vuelto virales.
Uno de ellos, en el que se ve a oficiales sacando a dos hombres negros esposados de un local de Starbucks -sin que hubieran cometido ningún delito-, hizo estallar un debate nacional sobre la raza.
Las divisiones raciales y étnicas están instaladas en la escena política en lugares como Virginia, donde el candidato republicano al Senado, el supervisor antinmigración del condado de Corey Stewart, está bajo fuego por sus provocativas compañías.
Stewart dijo que Nehlen es uno de sus "héroes personales", y se mostró con Jason Kessler, el hombre que organizó una manifestación de supremacía blanca en Charlottesville en agosto de 2017.
Los candidatos extremistas tienden a multiplicarse cuando ellos y sus seguidores se sienten ignorados o no representados por los principales partidos, sea el Republicano o el Demócrata.
En 2016, Trump apeló a millones de votantes "de cuello azul", mineros de carbón, desempleados, o trabajadores de fábricas o agricultores, a quienes el magnate unió a su causa bajo la etiqueta de "hombre olvidado". Stewart dice que el fracaso de los demócratas en llegar a esos votantes contribuyó a un escenario en el que los candidatos de extrema derecha pueden prosperar.
El Partido Republicano ha desautorizado a varios candidatos extremistas, incluidos Jones y Nehlen. Pero Trump ha abrazado a republicanos controvertidos, como el exalguacil de Arizona Joe Arpaio, que dirigió cárceles similares a campos de concentración para inmigrantes indocumentados y se postula ahora para el Senado. Según Beirich, ese es un mensaje a los marginales del partido Republicano, de que hay espacio para ellos en la política.
| Agencia AFP |


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