18 de septiembre 2013 - 00:00

El dolor, muy bien cantado

Gabriela Bevacqua es una excelente cantante, que se demuestra en “Desde el sillón” también buena actriz.
Gabriela Bevacqua es una excelente cantante, que se demuestra en “Desde el sillón” también buena actriz.
Desde el sillón". Texto y dir.: Emmanuel De Martino. Int: G. Bevacqua, M. Mazzón (piano, dir. musical), I. Albarracín J.P. Bidegain, M. Mungo y J. Franco (Velma Café; los martes).

Por una historia cotidiana que sirve como disparador, Ana empieza a preguntarse sobre la muerte, el sentido de la vida, los mandatos sociales, la soledad y el amor. Y eso dará luego lugar a un extenso monólogo que la lleva de la depresión a la euforia, del nihilismo a la esperanza, de los cuestionamientos a la religiosidad al diálogo con Dios.

Ana es Gabriela Bevacqua, una actriz y cantante que conocimos en "Mama Mía!", "Burlesque al cubo" o "Calígula". Aquí, el desafío es mayor, porque le toca ponerse al hombro una pieza teatral que no le permite bajar un minuto del escenario ni distraerse en ese proceso de autocuestionamiento.

Emmanuel De Martino escribió y dirigió "Desde el sillón", y desde ese lugar del living de esta mujer treintañera, que vive sola y declama por la falta de compañero y de sexo, se desarrolla una trama que va del humor al drama y de la risa a la angustia. La tensión teatral es permanente, y cuando el texto flaquea en algún tramo es la actriz quien sostiene alto el clima.

Hay elementos accesorios muy bien utilizados que se integran al relato: una lámpara de pie que se va metamorfosear en otros objetos, un teléfono (no casualmente antiguo), sus zapatos, almohadones, una manta, el mismo sillón del título. Hay una banda en vivo, dirigida por el pianista Martín Mazzón, que funciona como coro griego y a veces con pequeñas interrupciones sonoras para el recreo emocional. Hay unas cuantas canciones -de Coldplay, Amy Winehouse, Norah Jones, Depequeche Mode, Queen, Los Beatles, etc.- que, en inglés o traducidas al castellano, van hilando la historia o la comentan.

Bevacqua tiene un muy buen desempeño actoral en los casi 90 minutos que se mantiene en escena. A veces se desea que cante más, porque es allí donde su trabajo es excelente. En ese sentido, todas sus intervenciones son muy buenas pero es verdaderamente superlativa en la versión de "Turn Me On", el potente blues de Norah Jones.

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