Adrián Suar y Guillermo Francella en "La cena de los tontos", la comedia líder de la taquilla marplatense que, como todos los shows más convocantes, incluye gente salida de "Showmatch".
Mar del Plata-La temporada «explotó» el fin de semana pasado, con recambio y récord de turistas que colmaron teatros, restaurantes y hoteles. El tráfico colapsó como siempre en temporada, donde hay que calcular una hora para trasladarse del centro a Punta Mogotes.
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«Vengo a Mar del Plata todos los años sólo para ver los espectáculos», dijo a este diario un turista mendocino, que aguardaba en la cola de un restaurante para comer a la medianoche. La demora y las extensas filas son para todo: desde comprar churros en «Manolo» hasta para ingresar al teatro, por supuesto.
No sorprende, entonces, que para «La cena de los tontos» con Guillermo Francella y Adrián Suar, la obra líder de taquilla en esta temporada marplatense, haya que sacar entradas con una semana de anticipación. En el ránking de más vistos, detrás de la pieza de Francis Veber hay una sorpresa: la revista de Carmen Barbieri, escrita por su marido Santiago Bal. La humorista reconvertida en vedette gracias a «Bailando por un sueño», pasó por revistas ajenas años anteriores y ahora montó su propio espectáculo. Sorprende que esté por encima de históricos como Nito Artaza, cuyo «Danza con Cobos» fue desplazado al tercer lugar, de los clásicos «Midachi de película», quienes ocupan el cuarto lugar en la taquilla y de Miguel Angel Cherutti, quinto con «Deslumbrante», cuando el año anterior disputaba el primer lugar con Artaza.
Parte de la diversión de los veraneantes es ver a los « famosos de la TV», en su mayoría surgidos del programa de Marcelo Tinelli, justamente. Desde vedettes como Dallys Ferreira o Celina Rucci, hasta «soñadores» como Gisela Bernal, compañera de Matías Alé en «Bailando...». Ella trabaja con Artaza y él con Carmen Barbieri.
El efecto Tinelli también lleva cómicos a Mar del Plata, por caso, Rodrigo Rodríguez y Gladys Florimonti, esta última con vasta trayectoria antes que pasar por «Showmatch», pero resurgida con el padrinazgo de Tinelli. Incluso en otros rubros, hay gente de Ideas del Sur, por ejemplo el coreógrafo Flavio Mendoza (con Artaza), o Reina Reech (coreógrafa estrella de Cherutti). Hasta en una comedia como «La cena de los tontos» incluyeron a Carla Conte o Sabrina Rojas, en lugar de llevar actrices.
Cuatro de los cinco espectáculos elegidos por el público en Mar del Plata apelan a la misma fórmula: todos recurren a los chistes políticos, en algunos casos con caracterizaciones (Artaza o Cherutti), en otros a través de monólogos. Todos tienen a las vedettes semidesnudas de rigor interpretando coreografías con los «trucos» que tanto pide el jurado en «Showmatch», y mascullando bocadillos mínimos.
Otra de las claves de las obras actuales parece ser incluir «minirrecitales» dentro del show. En el espectáculo de Artaza son legión las mujeres que asisten sólo para delirar con Cacho Castaña, mientras en el de Barbieri brindan su concierto dos integrantes de «Los nocheros». Cherutti no tiene miniconciertos, pero lo compensa con sus caracterizaciones: las hay de dos de la competencia, Castaña y el ex nochero Jorge Rojas.
El público participa, unos pocos ganan premios (bolsas con shampoo, café o vino, según el sponsor) y la mayoría confiesa haber visto casi todas las obras, que cuestan entre 60 y 120 pesos. También hay una gran porción de turistas (sobre todo los de fin de semana), que cada noche optan por diferentes espectáculos callejeros, a la gorra.
Claro que por allí también desfilan personajes que pasaron por la TV y se quedaron en sus 30 minutos de fama. Sobre la peatonal Rivadavia, un hombre con acentro brasileño convoca a habitualmente a un centenar de personas para que vean cómo se aplasta la cara contra una montaña de vidrios rotos. Después presenta entusiasmado la participación de «el chico que quedó segundo en Talento argentino» (de «Telefé»): un chico vestido de gaucho que realiza un número de folklore.
Otra de las atracciones para los transeúntes de la peatonal son las partidas de ajedrez. Se puede ver a varios expertos ubicados en diferentes puntos del centro que juegan, por dinero, contra varias personas a la vez. Una alternativa más barata al casino o el bingo que, además, despierta el interés en los curiosos que se paran a mirar el juego. El sábado, en bares y vidrieras se amontonaba gente hipnotizada ante el Boca/River por TV. También el fin de semana la gala Zurich convocó mucha gente ofreciendo música clásica en Playa Grande.
Pero en las calles y las colas ganan los comentarios sobre los espectáculos. El mismo hombre que aguardaba en la fila para el restaurante, comentaba los shows de Artaza y Cherutti. «Qué bien cómo le pegan a los Kirchner, y qué bien que lo hacen a De Angeli. Parece buen tipo, el otro día lo vimos en persona cuando fue a almorzar a lo de Mirtha Legrand en el Costa Galana».
En síntesis, y aún con el fantasma de la crisis flotando por todos lados, lo mismo del año pasado y, probablemente, lo mismo que el próximo.
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