4 de abril 2018 - 22:04

"El empresario contempla el fraude en el costo de sus productos"

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Lo afirmó Juan Cruz Amirante, director de Kroll Argentina. Advierte sobre las ineficiencias de las compañías para mitigar los delitos. Asimismo, analiza los puntos salientes de la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria.

El empresario contempla el fraude en el costo de sus productos
Con la entrada en vigencia el pasado 1° de marzo de la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria (27.401), las compañías del sector privado comenzaron a ser directamente pasibles de recibir fuertes sanciones por delitos tales como cohecho, tráfico de influencias, concusión, enriquecimiento ilícito de funcionarios, y hasta balances e informes falsos. La normativa, un requisito fundamental para que la Argentina ingrese como miembro pleno de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), también estimula a las empresas a desarrollar programas de integridad, en la búsqueda de una mayor transparencia y eficiencia. Para entender con precisión los alcances de la ley, su "letra chica", y lo que deben hacer las organizaciones para adecuarse a la "nueva realidad" Ámbito Biz mantuvo una charla con Juan Cruz Amirante, director de Kroll Argentina y especialista en la materia.

Periodista: ¿Qué cambió para las empresas en forma sustancial con la entrada en vigor de la nueva Ley de Responsabilidad Penal Empresaria?

Juan Amirante: Lo que cambió es que ahora existe un marco sancionatorio que antes no existía. La ley establece multas que puede recibir una compañía por cometer delitos y los procedimientos que debe cumplir para evitar la comisión de delitos. Las sanciones van desde la quita de una licencia, hasta un porcentual de las ganancias del año en cuestión. Sabemos que el delito siempre va a estar causado por una persona física, el tema es que si de ese delito se benefició además la empresa, ésta es también penalmente responsable. En definitiva, el espíritu de la ley busca una mayor transparencia y eficiencia. Es la prevención y la lucha contra la corrupción. Nosotros recién estamos en los primeros pasos, en la región ya funciona este tipo de ley en países como Chile, Perú, Colombia, México, y Brasil.

P.: ¿Cómo pueden evitar esas sanciones las empresas que cometieron algún delito pueden?

J.A.: Por ejemplo, si denuncian espontáneamente un delito que conoce como consecuencia de una actividad propia de detección e investigación interna; si implementan un programa de integridad antes del hecho del proceso; o si devuelven el beneficio indebido que obtuvo al cometer el delito.

P.: ¿Qué comprende un plan de integridad?

J.A.: Es un programa que debe contemplar un código de conducta o ética, políticas y procedimientos que deben seguir todos los empleados de la compañía, con el fin de prevenir delitos fraudulentos. Debe fomentar capacitaciones periódicas, un área de cumplimiento, un departamento de auditoría interna fuerte, enfocado a temas de corrupción. Su finalidad es darle un marco a la actividad comercial y diaria de la empresa.

P.: ¿Cómo actúa hoy en general el sector privado frente a eventuales delitos?

J.A.: Hoy por hoy el empresariado local tiene contemplado el fraude dentro de los costos de sus productos o servicios. Ellos repiten: 'Yo ya sé que me van a robar el 5% de mis ventas entonces lo que hago es inflar el valor de mis productos en un 5%, de manera tal de salir hecho con los fraudes internos que van aconteciendo dentro de mi compañía. El empresariado argentino es así, nunca pierde, los que terminamos pagando somos nosotros por las ineficiencias de las compañías. Esto en lugar de instalar un programa de integridad, de cumplimiento, de auditoría interna para mitigar los delitos. Deben ser eficientes porque si mañana tienen un fraude, los voy a multar, ese es el espíritu de la norma.

P.: ¿Cuáles son fraudes más comunes en el ámbito corporativo de nuestro país?

J.A.: Kroll realiza desde hace más de 10 años una encuesta anual a nivel global sobre la temática y el fraude más común en nuestro país -y en la región- es el robo de activos físicos. Pero viene creciendo con fuerza el cibercrimen, llegando inclusive en países desarrollados a sobrepasar el robo de activos físicos. Los ciberdelitos van de estrategias de phishing (suplantación de identidad) para intrusiones en correos electrónicos, hasta ingresos en homebanking de entidades financieras. Es algo de noticia cotidiana, vemos que Facebook filtra datos de 50 millones de usuarios, Sony hace lo mismo con tarjetas de crédito que pagaron un servicio de PlayStation. Observamos mucha preocupación sobre el tema.

P.: ¿Se estima la pérdida monetaria que sufren las empresas por todos los tipos de delitos?

J.A.: La Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE, por sus siglas en inglés), estima pérdidas promedio en torno el 5% de las ventas anuales de cada compañía.

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