- ámbito
- Edición Impresa
El escepticismo y la desconfianza ganaron las urnas
Julio Cobos
El propio mandatario ya veía una elección difícil para el oficialista Frente de Todos, y se encargó durante las últimas tres semanas de tejer acuerdos con el peronismo, aumentó el sueldo de los estatales, pasó a planta a 5.700 contratados, pero tampoco alcanzó. La ventaja que había sacado el primo Ricardo fue ratificada, a pesar de las acusaciones del oficialismo por corrupción y evasión, a lo que se sumó la muerte del empresario que manejaba la pauta oficial, Hernán González Moreno, en la madrugada del viernes. Fue el secretario de Información Pública, José Luis Zampa, quien dijo que antes de matarse, el joven de 28 años había recibido amenazas y le pidió: «Hagan lo que tengan que hacer, pero no dejen que Ricardo vuelva al poder».
El empresario, que era el director de la Agencia Corrientes, desde donde se manejaba la publicidad del Gobierno, había denunciado al ahora gobernador electo por enriquecimiento ilícito y evasión fiscal, bajo el auspicio del mediático abogado Mariano Cuneo Libarona. A Ricardo se lo acusa de haber comprado una casa por un valor de $ 600.000 a nombre de un insolvente.
A esa altura la campaña electoral había tomado un tono tenso y violento. «Si gano, yo mismo me voy a encargar de que el gobernador vaya preso», había dicho Ricardo sobre su primo en el Gobierno, acusándolo de corrupción luego de recibir la estocada de la denuncia de González Moreno. Ya antes de la elección en primera vuelta, el golpe lo había recibido el gobernador Arturo, cuando su secretario privado, Diego Mosquera, fue preso por 3 causas: peculado, delitos contra la administración pública y enriquecimiento ilícito.
La recalcitrante campaña en la disputa por el poder entre los primos oriundos de la localidad de Mercedes, dejó como consecuencia el escepticismo de los correntinos. Los fuertes cruces de acusaciones y denuncias fueron moneda corriente, entonces «la tensión tenía que explotar por algún lado», dicen en el peronismo local. «La verdad que esto ya no sorprende cuando el nivel de violencia llega a este punto», se detalló a este diario sobre la muerte de González Moreno desde Correntinos por el Cambio, la tercera fuerza que sorprendió en los comicios del pasado 13 de setiembre. Tanto es así que el candidato de esa alianza, el senador nacional kirchnerista, Fabián Ríos, quedó a menos de un punto de Arturo, y estuvo cerca de competir ayer por la Gobernación.
Por eso, la pelea de los primos se centró también -cuando se ocupaban de expandir los acuerdos políticos y dejaban de lado la disputa personal- en pactar con la dirigencia peronista, lo que les permitiría sumar parte de los 140.000 votos que logró traccionar la coalición que lidera el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda en el Senado nacional.
Tampoco fue posible. La muerte de González Moreno, hizo dar marcha atrás a algunos intendentes que habían resuelto -en forma independiente luego de que se acordara la «prescindencia» del partido- apoyar a alguno de los Colombi. Incluso, la decidia se reflejó en las urnas, con un importante porcentaje de abstenciones, votos en blanco y anulados. «Ninguno de los programas que presentan tiene que ver con lo que proponemos para Corrientes», había justificado Ríos cuando se lo consultaba por un acuerdo para el ballottage.
Ricardo siempre se mostró confiado en la victoria, los 5 puntos de ventaja de la primera vuelta lo ilusionaban. Lo cierto es que en una elección tan ajustada como aquella, donde el electorado prácticamente se había partido en tres, ese número significó un indicio. Arturo lo sabía, pero nunca dudó en dejar de competir para regalarle el triunfo al que se convirtió en su principal enemigo. Atrás había quedado la sociedad que emprendieron desde 2001, cuando Ricardo fue electo gobernador, con el plan de sucederse mutuamente. Pero cuando fue el turno de Arturo, impuso la reelección por primera vez, y se cortó solo.
Apoyado por el vicepresidente opositor, Julio Cobos, Arturo emprendió el camino para quedarse en la Casa de Gobierno. Pero después de la primera vuelta todo se hizo cuesta arriba. El propio Cobos le pidió que se baje. «Sí, estamos perdiendo, pero hay que pelear hasta el final, si uno se resigna no se puede construir. Como él se maneja no se puede armar estructura», reconocieron en el oficialismo. La jugada de Cobos, por otra parte, no molestó como se esperaba en el Frente de Todos. «Los peronistas sienten que no están votando a Cobos», se relamían.
Las denuncias vertidas en la campaña abrieron causas que seguirán su curso en la Justicia. A esto se suma un muerto, y la investigación puede revelar negocios sucios con perjuicios quizás para los Colombi.
L.H.


Dejá tu comentario