5 de abril 2013 - 00:00

El Estado ineficiente

El Estado ineficiente
Si algo demuestran las grandes crisis, a pesar de lo lamentables que sean, es que las personas individuales son mucho más solidarias, rápidas y efectivas que el Estado. No podemos dejar entonces de alabar a quienes abuchean a los/las funcionarios/as públicos/as, en especial cuando son manifiestamente corruptos/as. Esta misma efectividad del sector privado frente al estatal se ve en los mercados financieros, con dos agravantes: a) los gobiernos -en especial los populistas y neofascistas- lo que buscan es controlar y subordinar a los inversores privados a fin de capturar su dinero y dirigirlo hacia algún fin predeterminado -incluyendo el bolsillo de los políticos y sus amigos del sector financiero y económico- que puede o no ser el mejor, y b) siendo más ágil y veloz, el sector privado suele aprovechar las "distorsiones" que generan estos controles, con lo cual en lugar de ir el dinero hacia los fines "políticos" (o a los que naturalmente hubieran ido en un mercado más o menos eficiente, de no intervenir el Estado) termina acumulándose de manera distorsiva sobre una parte de la sociedad en desmedro de otra (por esto, aun no siendo manifiestamente corruptos, quienes alaban la creación de mercados regulados por el Estado, en lo que están pensando es en su bolsillo y no en el interés general o el de los más pobres). Así, la política de tasas negativas de la Fed ha castigado injustamente a los ahorristas en favor de los especuladores, lo que justifica en gran medida la suba de los activos financieros desde 2009 (y la demora de la recuperación económica norteamericana). Así también la decisión del Banco de Japón de duplicar su base monetaria fue recibida con una suba del 2,2% del Nikkei y con otra de 0,38 del Dow, que cerró en 14.606,11 puntos (el segundo cierre más alto de la historia).

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