El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización cercana a los grupos rebeldes moderados que combaten contra el Gobierno de Bashar al Asad, denunció que una fila de la organización terrorista ingresó el sábado al barrio de Al Bagaliye y a la zona noroeste de la ciudad, dos de las pocas zonas de esa región controladas por el Ejército, y lanzó masivos ataques. Testigos citados por el Observatorio informaron de 135 muertos, pero la agencia de noticias oficial Sana sostuvo que las víctimas fatales fueron al menos 280, entre ellas decenas de niños y mujeres.
La mayoría de esas personas, según el Observatorio, fueron acusadas por los yihadistas de ser familiares de los integrantes de las fuerzas de seguridad del régimen o de grupo armados que luchan al lado de las tropas gubernamentales. De confirmarse este balance, se trataría de una de las peores masacres perpetradas en un solo día desde el inicio del conflicto en marzo de 2011.
"Al menos 150 personas fueron decapitadas el sábado por el Estado Islámico en la masacre de Dayr az Zor, incluso decenas de mujeres y niños", informaron otras fuentes divulgadas por la prensa internacional. "Los mataron -añadieron- casa por casa", al tiempo que otras fuentes aseguraron que algunas de las víctimas "fueron crucificadas".
La información sobre los 400 secuestrados era escasa, pero fuentes oficiales confirmaron que se trata de un grupo de civiles sunitas, el mismo credo profesado por los extremistas.
El autoproclamado Estado Islámico tomó en 2015 la provincia siria, fronteriza con Irak, y desde enero de 2015 impone un cerco a los pocos barrios que todavía no pudieron ser conquistados.
Luego de la masacre, el Ejército sirio lanzó una ayer una serie de bombardeos aliados para recuperar Al Bagaliye, mientras algunas milicias aliadas lo acompañaron con combates terrestres.
De acuerdo con observadores internacionales, los yihadistas pretenden controlar Deir al Zur por su ubicación estratégica, próxima a los pozos de crudo en el este del país, su cercanía al río Éufrates y a las fronteras con Irak, donde el EI controla amplias zonas. Asimismo, la importancia de la urbe reside también en su proximidad a los frentes de batalla entre los yihadistas y los combatientes kurdos en el noreste de Siria, como en la provincia de Al Hasaka.
Por otra parte, este masacre ocurre en momentos que las fuerzas armadas, tanto de Siria como de Irak, lograron recuperar importantes regiones que habían caído en manos de los terroristas en los últimos años gracias al respaldo de la intervención internacional. Actualmente dos grandes coaliciones atacan desde el aire a la agrupación terrorista: por un lado, el Ejército sirio y su aliado, Rusia; y por otro lado, la coalición internacional liderada por Estados Unidos y compuesta por sus aliados occidentales y de Medio Oriente.
Al acercarse a su quinto aniversario, la guerra siria se profundiza cada vez más. Con varios frentes abiertos al mismo tiempo, la situación se está volviendo imposible para miles de civiles, que ya no saben a dónde escapar. Desde marzo de 2011, cuando una ola de represión estatal dio paso a una guerra civil, más de 250.000 personas fallecieron, según un cálculo extremadamente conservador de la ONU, y más de la mitad del país tuvo que abandonar sus casas y buscar refugio dentro o fuera del territorio.
| Agencias EFE, ANSA y AFP, |
y Ámbito Financiero


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