Londres - El grupo terrorista Estado Islámico (EI) utilizó en los últimos meses armas químicas en sus prisioneros para realizar experimentos en vista de hipotéticos ataques contra "objetivos occidentales", informaron ayer los diarios Times y The Independent, citando fuentes militares de Estados Unidos y Reino Unido.
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Rastros de los presuntos experimentos habrían sido encontrados en documentos escondidos en la Universidad de Mosul, ciudad iraquí en parte recientemente recuperada por las fuerzas especiales iraquíes.
Según esas fuentes militares, los hombres del EI habrían inyectado sustancias tóxicas en sus prisioneros para poder utilizar luego esos resultados en futuros ataques indiscriminados contra "objetivos occidentales", entre los cuales analizaron la contaminación de alimentos y del agua.
Según se desprendería de esos documentos, los experimentos se realizaron a lo largo de "tres años", informaron los diarios británicos.
Occidente como objetivo
Las mismas fuentes indican por otra parte la existencia de un arsenal de "sustancias nocivas letales". No se descarta incluso que el material haya sido trasladado a Raqa, bastión de los milicianos yihadistas en Siria.
En el caso de confirmarse, el descubrimiento de los documentos marcaría "un salto hacia atrás hasta las tinieblas de los nazis, quienes inocularon agentes sarin en seres humanos", destacó Hamish de Bretton-Gordon, un experto en armas químicas y no convencionales consultado por Times.
Días atrás la CNN atribuyó a una fuente de la inteligencia estadounidense "revelaciones" sobre una naciente "célula para las armas químicas" que se estaría organizando dentro del EI, célula integrada por expertos tanto en Irak como en Siria.
En este caso se hablaba de un cuartel general del horror en territorio sirio, en un área que sigue estando bajo el control del Estado Islámico entre Mayadin y Qaim, no muy lejos de la frontera con Irak.
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