Washington - General Motors confirmó ayer que, según su plan de reestructuración de deuda, el Tesoro detentará más del 50% de su capital y anunció que podría realizar una consolidación de sus acciones. Así, quedaría un 10% para los acreedores y un 1% para los actuales accionistas. Sin embargo, la empresa advirtió que en caso de declaración de quiebra, los actuales accionistas perderían la totalidad de su inversión.
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Para llevar a cabo este plan, GM modificará su estatus para permitir la emisión de 62.000 millones de acciones nuevas. El valor del título pasará de u$s 1,66 a u$s 0,01, en el marco de una reagrupación de las acciones: de 100 actuales a una nueva. «Si debemos recurrir a la protección ofrecida por la ley estadounidense de quiebras, es probable que los accionistas de GM no recibirán nada por sus acciones», indicó el grupo en un comunicado remitido al regulador bursátil SEC.
Actualmente, la empresa vale u$s 1.130 millones en la Bolsa. No obstante, el número uno del sector automotor estadounidense ya alertó que se acogerá a la Ley de Quiebras si menos del 90% de sus accionistas rechaza el plan de reestructuración financiera.
El grupo precisó que la reestructuración prevé u$s 27.000 millones de financiamiento público, u$s 4.500 millones más que lo anunciado en febrero. Este aumento se explica por los costos adicionales que implica el plan, la disminución de los ingresos comerciales y montos menores en la cesión de activos, explicó el grupo.
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