2 de marzo 2015 - 00:00

El fenómeno de Romeo Santos se asentó en River

El neoyorquino Romeo Santos, en su nueva visita al país, ya tuvo su propio River, donde una multitud de fanáticas (se calcula casi un 80% de público femenino) enloqueció con su pegadiza “bachata” popular
El neoyorquino Romeo Santos, en su nueva visita al país, ya tuvo su propio River, donde una multitud de fanáticas (se calcula casi un 80% de público femenino) enloqueció con su pegadiza “bachata” popular
Cerca de 50.000 personas asistieron anteanoche al primero de dos recitales que el neoyorquino latino Romeo Santos ofreció en River, a base de bachata (el género que había popularizado el dominicano) y algunos toques de hip hop en el marco de una serie de actuaciones por distintos países de Latinoamérica. Tras su paso por el Festival del Lago en el Calafate y el de Viña del Mar, en Chile, y antes de continuar la gira en Asunción del Paraguay, Santos actuó en el Monumental, donde hizo un repaso de su carrera solista además de interpretar algunos de los temas que formaban parte del repertorio de su ex agrupación Aventura. El arranque tuvo lugar con casi una hora y media de retraso y el tema "Inocente". La parafernalia tecnológica incluyó humo, juegos de luces e imágenes de un castillo amplificadas en cuatro pantallas gigantes.

Santos apareció acompañado por una banda de 10 músicos, dos coristas y seis bailarines, e incluyó la muletilla habitual de tantos cantantes en estos shows: "¡Cómo se siente la energía de Argentina!". Ninguno de sus caballitos de batalla faltó del recital, que se extendió a lo largo de dos horas y media: "Cancioncitas de amor", "Su veneno", "Promise", "Noche de sexo" (acompañado por redobles de percusión), "Soberbio", "Siete días", "La diabla", "Tu jueguito", "Llévame contigo", "Un beso" y "Loco", la canción que grabó con Enrique Iglesias y que invitó a corear al público, en el que predominaban las mujeres de diferentes rangos de edad. Entre los temas más nuevos incluyó "Amigo" y "Por un segundo". En el último tramo hizo "Necio", "El malo", "Pimpinela", "Mi santa", "Odio", "Eres mía", "Ella y yo", "Hilito", "Fui a Jamaica" (como también es habitual, Santos explicó el origen y significado de sus temas), y cerró con "Hermanita", "La boda", "Obsesión" y "Propuesta indecente", tema cuyo video original grabó en Buenos Aires y en el que trató de incluir algún aire de tango.Tampoco dejó de lado el sketch de llamar al escenario a una fan al azar, acostarla en una especie de cama gigante, y fingir seducirla.

Nacido en el Bronx, hijo de madre puertorriqueña y padre dominicano, Romeo Santos vino por primera vez a la Argentina con su grupo Aventura, concretaron dos Luna Park, luego volvió como solista y la cantidad de estadios fue creciendo hasta que en el 2014 llenó cinco Geba. A su estilo de música fácil y simple, el cantante suma una figura personal y escénica muy estandarizada en el kitsch (elige dorados, leones gigantes, ornamentos con formas de corona), habla permanentemente con el público, toma vino de su cáliz, brinda por las argentinas y se compadece de los hombres que sufren por amor. El efecto es mágico. Su único competidor, y en el mismo género, es hoy Prince Royce, también neoyorquino e hijo de latinos.

La bachata surgió a fines de los 70 como una derivación de la salsa, y a la que el dominicano Juan Luis Guerra (claro, con bastante más sobriedad y mejor voz) consagró en los ranking de los '80. Santos le agregó guitarras funk, "máquinas" al estilo hip-hop, y una estética de video-clip que encandila a sus fans, a quienes no parece importarles las limitaciones de su voz relativamente educada en el canto. Los tres cambios de ropa, los comentarios cómplices de sus músicos, y su fenómeno ha logrado, además del rango de edad femenino antes señalado, un cierto encuentro multiclasista. Después de Asunción, regresará el 10 de marzo al anfiteatro Frank Romero Day de Mendoza, para la Fiesta de la Vendimia.

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