19 de enero 2015 - 00:15

El fiscal busca doblar la apuesta: Interpol, escuchas y un paper

 El que culminó ayer fue un fin de semana sin descanso para el fiscal Alberto Nisman que hoy se presentará ante los diputados. Contrario a lo que podría pensarse trabajó casi en soledad, hablando por teléfono con sus colaboradores más inmediatos. De no mediar cambios, su presentación abordará en primera instancia el issue de las circulares rojas de Interpol para luego adentrarse en la hipótesis del presunto encubrimiento. Si la situación se desbordara por los cruces entre los legisladores (ver nota aparte), la presentación será suspendida.

Los actores más rutilantes del Poder Judicial tendrán hoy en la mira la declaración del fiscal con la expectativa de qué tan lejos está dispuesto a llegar en cuanto a la presentación de evidencias de la causa que involucra a Cristina de Kirchner y otros funcionarios. Será además la ocasión para responder el desaire de María Servini de Cubría, que no habilitó la feria y de Rodolfo Canicoba Corral que directamente ninguneó al fiscal.

La antesala tuvo lugar ayer cuando algunos jueces y fiscales mataron la tarde dominical leyendo el resumen del dictamen de Nisman cuya versión original llega a las 300 carillas. "Lo presenté cuando lo terminé, no le den tantas vueltas ni se imaginen cosas", advirtió a los que le preguntaron por su decisión de hacerlo público en pleno receso estival.

Escrito con buen ritmo y distante a la terminología procesal, el paper del fiscal recorre los avatares de la causa y traza el camino de la historia reciente de la relación de la Argentina con Irán.

Dedica diversos pasajes para materializar los cuestionamientos al memorando de entendimiento firmado con Irán. Expone críticas de tinte técnico, pero no llega a hacerse eco de una de las principales objeciones que ese texto encontró desde su estado público en las oficinas de la Corte Suprema: la imposibilidad de encontrar el consenso para nombrar al titular de la Comisión de la Verdad que debía monitorear el proceso. Según el memorando esa persona debía ser acordada por ambos a partir de ciertos parámetros morales. Difícil, si se considera que el derecho penal iraní todavía contempla el apedreamiento de mujeres acusadas de delitos.

Para la Corte fue un tema sensible porque este tribunal era el que debía autorizar los gastos para el traslado de Canicoba al Golfo Pérsico.

El documento les otorga un lugar central a Luis D'Elía y a Fernando Esteche. Por cierto: se ha comentado en las últimas semanas de 2014, en el fuero federal, la determinación del juez Daniel Obligado para liberar al activista Esteche. Una determinación extraordinaria y que coincide con el hecho de que Obligado está concursando para ascender a integrante de la Casación Penal Federal en un concurso que dominará la Magistratura a partir de febrero.

El desafío que presenta el paper, y que será clave en la audiencia de hoy, tiene que ver con la acusación a la Presidente. Los datos preliminares que ofrece el fiscal señalan a D'Elía, y a Esteche, habla de agentes de la SIDE e incluso al canciller Héctor Timerman en sus diversos encuentros con hombres del Gobierno de Teherán. Pero no hay ninguna imputación directa a la Presidente más allá de comentarios políticos del tipo "decidió transitar por el camino de la criminalidad". Hoy Nisman tiene la oportunidad de validar qué tan certero ha sido su primer estiletazo.

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