Carlos Burgueño
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El FMI acelera tiempos: el 23 se reúne para aprobar desembolsos (llegarán u$s10.750 M)
El Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene todo preparado, incluyendo los votos positivos, para tratar el 23 de agosto de 2023 el caso argentino y aprobar, así, el Staff Level Agreement cerrado en las negociaciones con el equipo económico. Se liberarán, luego, de manera gradual unos u$s10.750 millones, con los que se cumplirá con los pagos al organismo durante todo 2023, a la espera que otro presidente haya sido electo en octubre o noviembre próximos. Será con este hombre o mujer con quien se discutirá un acuerdo de fondo, renegociando toda la relación entre el país y el organismo financiero que maneja Kristalina Georgieva.
La propia portavoz de la entidad multilateral, Julie Kozack, envió una señal al respecto y confirmó los próximos pasos: “El 28 de julio, las autoridades argentinas y el personal técnico del FMI llegaron a un acuerdo a nivel de personal técnico sobre la quinta y sexta revisiones en el marco del acuerdo de Servicio Ampliado del Fondo (EFF, por sus siglas en inglés) de 30 meses de Argentina. El acuerdo está sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI, que se espera se reúna el 23 de agosto para aprobar los desembolsos acordados”. “Valoramos a las acciones de políticas recientes de las autoridades y al compromiso de salvaguardar la estabilidad, reconstruir las reservas y fortalecer el orden fiscal”, agregó.
El caso Túnez
Con esto, el FMI evita un fantasma: que Argentina se convierta en un nuevo Túnez, un caso que causa preocupación y cierta vergüenza en la conducción del Fondo. Este país también mantiene aprobado un acuerdo del tipo Staff Level Agreement, pero que por cuestiones políticas internas y negativas geoestratégicas de varias potencias occidentales, el Board del FMI no termina de avalar lo ya acordado en los papeles.
Ese país del Magreb recibió el visto bueno de los técnicos del organismo en octubre del año pasado, pero luego de tres intentos fallidos para que el caso sea tratado en el directorio del Fondo, aún no tiene fecha de debate y eventual aprobación. Se trata de un programa de Facilidades Extendidas por unos u$s1.900 millones (poco dinero al lado de los eternos deudores que mantiene el organismo), que debían ser destinados para cubrir inestabilidades macroeconómicas y asistencia financiera al sistema bancario tunecino, dos sectores en los que ese país se encontraba el año pasado en severa crisis, agravada en los últimos tres meses.
Sin embargo, en la primera semana de abril de este año el propio presidente de Túnez, Kaïs Saied, rechazó este lunes las condiciones del Fondo para recibir el préstamo, que su propio Gobierno había negociado y que incluía un programa de reformas estructurales que el jefe de Estado se negó a avalar.
El 6 de abril de 2023, Saied calificó los términos de “dictados”, aseguró que Túnez “no recibe instrucciones ni órdenes del exterior” y llamó a los tunecinos a “contar con nosotros mismos”. Su propio equipo económico había negociado una reducción drástica de los subsidios, avanzar en la privatización de la mayoría de las empresas públicas, baja del gasto público en un 25% concentrado en obras y en reducción de los salarios públicos y la cantidad de empleados en el Estado.
Pero además de la negativa de Saied, también dentro del Board comenzaron discusiones internas sobre la eventualidad de una aprobación de un crédito de este tipo, a un gobierno que critica, curiosamente, tanto los Estados Unidos como Rusia y China, tres apoyos indispensables en la máxima autoridad del FMI al momento de votar.


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