24 de julio 2018 - 00:00

El FMI pronosticó en Venezuela una inflación de 1.000.000% para 2018

Desde 2013 el país acumula una caída del PBI del 50%, y este año se prevé que se derrumbará otro 18%. El informe coincide con el plan de Maduro de eliminar tres ceros del Bolívar.

DRAMA. La constante devaluación de la moneda nacional ha acelerado la crisis humanitaria. Al menos 1,6 millones de venezolanos huyeron del país en el último año y medio.
DRAMA. La constante devaluación de la moneda nacional ha acelerado la crisis humanitaria. Al menos 1,6 millones de venezolanos huyeron del país en el último año y medio.
Washington - El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que Venezuela cerrará 2018 con una inflación de un millón por ciento, algo que pocas veces se ha visto en la historia reciente, al tiempo que advirtió que magnitud de la crisis puede aumentar las consecuencias migratorias para los países vecinos.

"La crisis es similar a la de Alemania en 1923 o Zimbabwe en 2008", manifestó ayer Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo.

Los precios en el país latinoamericano hace tiempo que están descontrolados y el dinero pierde valor a una velocidad trepidante. En ese marco, el FMI estimó que Venezuela cerraría el año con una inflación de más del 13.000%, algo ya desmesurado. Tres meses después, el organismo acaba de revisar esa cantidad a hasta un millón por ciento.

La incertidumbre es máxima y el Fondo no descarta más cambios en la proyección. Pero "la destrucción del sistema de precios ya está hecha", manifestó Werner, responsable del seguimiento de la evolución económica de la región de América Latina y el Caribe.

Durante la conferencia de prensa en Washington, Werner explicó que a efectos prácticos, la diferencia entre una inflación de un millón por ciento o un 1,2 millones por ciento ya no se aprecia.

El FMI prevé además que el Gobierno de Nicolás Maduro siga "registrando grandes déficits fiscales, financiados exclusivamente con la expansión de la base monetaria, lo cual seguirá alimentando la aceleración de la inflación a medida que la demanda de dinero siga desplomándose".

La violencia y falta de trabajo, alimentos y medicamentos, ha generado la salida del país de 1,6 millones de venezolanos en los últimos dos años, según algunas estimaciones. Más de un millón, ingresaron a Colombia en los últimos 16 meses, según cifras oficiales colombianas. Entre 2017 y 2018 unos 128.000 entraron a Brasil y unos 68.000 de ellos se dirigieron luego a otros países. Perú acogió a más de 353.000 en los últimos dos años, según las autoridades

Récord

Sumida en una profunda crisis política, institucional y económica que hace ya tiempo que ha devenido también en humanitaria, Venezuela se ha convertido en uno de los pocos países en la reciente historia mundial en los que el producto interior bruto se ha contraído en torno al 50% en cinco años.

El derrumbe este año será del 18%, según el FMI, el tercero consecutivo de dos dígitos, a causa de la reducción significativa de la producción de petróleo y las distorsiones generalizadas a nivel micro, que se suman a los grandes desequilibrios macroeconómicos.

Ese pronóstico para 2018 es tres puntos mayor que el 15 por ciento que pronosticó en abril, cuando Werner calificó ya la crisis en Venezuela como una de las mayores en la historia de la economía moderna.

"El colapso de la actividad económica, la hiperinflación y el deterioro cada vez más grande de la oferta de bienes públicos (salud, electricidad, agua, transporte y seguridad), junto con la escasez de alimentos a precios subsidiados, generaron grandes flujos migratorios, que intensificarán los efectos de contagio a países vecinos", advirtió hoy el FMI.

Venezuela es un lastre en las cifras regionales conjuntas. Si no fuera por ella, la región de América Latina y el Caribe crecería este año un 2,3%, pero la crisis venezolana reducirá esa tasa hasta el 1,6%. Para 2019, el crecimiento regional previsto es del 2,6%.

Cambio

En ese contexto, el economista y diputado opositor José Guerra sostuvo que el país enfrenta una reconversión monetaria traumática, en medio de la hiperinflación que vive el país, para un proceso previsto para el 4 de agosto que implicará la eliminación de tres ceros a la moneda nacional.

El miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (Congreso) expuso una serie de advertencias sobre la reconversión antes de conocerse el informe del FMI.

Guerra señaló que los bancos del país no han recibido la nueva familia de billetes, lo que dificulta la aplicación de la medida para la fecha fijada y además el Gobierno se debate en suprimir tres o seis ceros al bolívar.

"Estamos en una reconversión traumática. Será una reconversión sin un programa antiinflacionario, por lo que el nuevo cono monetario (familia de billetes) perderá vigencia en tres meses", alertó en un encuentro con corresponsales extranjeros.

El Gobierno tiene previsto poner en marcha la segunda reconversión monetaria en 10 años, que se realiza en medio de una inflación mensual que en junio superó el 120%, según estudios de la Asamblea Nacional (Congreso).

La inflación se ve acompañada por una sostenida depreciación de la moneda nacional, que en el mercado negro alcanzó un récord de 3.500.000 bolívares por dólar, además de escasez de papel moneda.

El Gobierno tuvo que negociar la impresión y traslado de los nuevos billetes con varias casas internacionales, a un costo estimado de 300 millones de dólares. La actual familia de billetes (de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 50.000 y 100.000 bolívares fuertes) entró en vigor en enero de 2017 y ha perdido valor por el avance hiperinflacionario.

Según dijo, el Gobierno debe sustituir 4.200 millones de piezas monetarias y hasta ahora los bancos no han recibido los nuevos billetes. Por eso ve difícil que la medida entre en vigor el 4 de agosto e indicó que es posible que se vuelva a postergar.

Agencias DPA, AFP y Reuters

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