25 de junio 2009 - 00:40

"El Frente Amplio deja exhausto al Estado"

• Diálogo con Luis A. Lacalle, precandidato a presidente (con chances)

Luis Alberto Lacalle
Luis Alberto Lacalle
El apellido Lacalle Herrera vuelve a aproximarse a la presidencia de Uruguay. Continuador de un linaje político en el Partido Nacional, el liberal Luis Alberto Lacalle Herrera, que ya ocupó el cargo de presidente (1990-1995), sería electo candidato presidencial si, como anticipan las encuestas, vence al centrista Jorge Larrañaga en las primarias del domingo. Seguramente, le tocará enfrentar el 25 de octubre al frenteamplista José Mujica, de quien lo separan formas, historia e ideología. Enmarcado en el «noventismo» que supo denunciar el Frente Amplio, Lacalle es el único protagonista de aquella década que sobrevivió como elegible. A su favor juega que Mujica tiene más cuesta arriba que Danilo Astori el voto de centro. En su contra, que él también lo tiene más difícil que Larrañaga para captar a los moderados. El siguiente es el diálogo telefónico mantenido ayer con el precandidato.

Periodista: ¿Por qué entiende que debe terminar el ciclo del Frente Amplio iniciado en 2005?
Luis Alberto Lacalle: Este Gobierno nació con enormes posibilidades y mayoría absoluta en el Parlamento. Gozó durante cuatro años de la más grande prosperidad en seis décadas. Terminado el Gobierno, esas ventajas no fueron utilizadas. La prosperidad se fue en gasto público, el país no es más competitivo y no hay reservas anticíclicas. La ilusión del cambio se desvaneció porque la pobreza no ha bajado. El país ha tenido algún avance por factores externos, pero este Gobierno menoscabó la propiedad privada, lo que genera alarma.

P.: El secreto bancario fue cuestionado por los otros gobiernos del Mercosur. ¿Estaría dispuesto a negociar un mayor intercambio de información con las otras administraciones?
L.A.L.: Uruguay tuvo históricamente un marco legal democrático, con un poder judicial independiente y con normas seguras, que lo convirtieron durante años en un centro financiero en el que se refugió el capital, como ocurre en tantos países de Europa. Creemos que la legislación que existe es suficiente. La cooperación puede darse en el sistema judicial. Uruguay tiene que defender ese diferencial.

P.: En la campaña argentina se discute sobre qué reestatizar y qué reprivatizar. ¿Es un tema de su eventual Gobierno?
L.A.L.: Acá no se ha privatizado ninguna empresa, ni siquiera durante nuestro gobierno. Nuestra ley de privatizaciones, que eran parciales, fue derrotada en el plebiscito del año 1992. El único cambio de titularidad significativo fue en los puertos, lo que ha provocado que Montevideo se convierta en la Rotterdam de América del Sur. Eso ya no va a estar en discusión, la propiedad ha pasado a segundo lugar. Se requiere desmonopolización y sana competencia.

P.: ¿Cómo imagina la convivencia con el Gobierno argentino, dadas las críticas que formuló a Néstor y a Cristina de Kirchner?
L.A.L.: He criticado actitudes. La política de Botnia ha sido objeto de crítica puntual y circunscripta. No nos corresponde generalizar. La Argentina es un país con el que queremos tener buenas relaciones y con el que tenemos zonas de rispidez, como este lamentable episodio de la clausura de los puentes.

P.: ¿Su discurso económico no es muy parecido al de Astori (el precandidato del Frente Amplio que sería derrotado)?
L.A.L.: Astori, antes de ser ministro de Economía, reclamaba un aumento desmedido del gasto público desde la oposición. Como ministro, lamentablemente perdió el sentido del equilibrio fiscal y desperdició la oportunidad de atacar el tema central que es el costo del Estado, al que han dejado exhausto. Astori fue el que edificó el nuevo sistema impositivo injusto. Ni Astori ni Mujica pueden comparecer como que no han tenido nada que ver con, por ejemplo, la extensión del derecho de huelga a la toma de propiedades sin que sea penado.

P.: ¿Le preocupa el avance de la soja?
L.A.L.: Le debemos a la política de retenciones en la Argentina el hecho de haber recibido a los mejores agricultores del mundo, que son los argentinos, por lo que han mejorado enormemente la productividad de nuestras tierras. Han llegado alta tecnología y servicios. Seguimos produciendo la misma cantidad de vacas.

P.: Teniendo en cuenta los avances que se han registrado en diversos países en juicios por la violación de derechos humanos, ¿cómo va a votar en el referendo para derogar la Ley de Caducidad (amnistía)?
L.A.L.: Damos por laudado ese tema, que ya fue plebiscitado en 1989. La única que puede anular la ley es la Corte Suprema, y el referendo de octubre no va a lograr ninguno de los objetivos que se buscan. El tema sigue mostrando que hay una izquierda que se niega a mirar hacia adelante. Si se elimina la ley, habría que anular también la ley de amnistía que benefició a los tupamaros. Para mí, no hay que anular ninguna de las leyes que formaron parte de la salida de la dictadura.

Entrevista de Sebastián Lacunza

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