12 de enero 2018 - 16:52

El futuro (no tan oscuro) de la serie Black Mirror

• SIN PENA, PERO TAMBIÉN SIN MAYOR GLORIA, COMENZÓ LA CUARTA TEMPORADA (Y SEGUNDA EN NETFLIX)
Contra las audacias argumentales que tenía esta producción en su etapa inglesa, su continuidad en el gigante del streaming supuso un giro hacia tramas algo más convencionales y hasta finales felices.

Black Mirror. Jodie Foster dirigió un capítulo de la serie que explora un futuro en el que los padres espían a los hijos a través de un chip instalado en su cerebro que transmite lo que ven y oyen.
Black Mirror. Jodie Foster dirigió un capítulo de la serie que explora un futuro en el que los padres espían a los hijos a través de un chip instalado en su cerebro que transmite lo que ven y oyen.
Un afiche con una publicidad de "Black Mirror" y el logo de Netflix se reseca bajo el sol del mediodía porteño en una ciudad diezmada por el éxodo turístico. Las redes sociales están igual de despobladas de menciones a la nueva temporada de la serie estrenada el 29 de diciembre pasado. No es "Stranger Things" y ni si quiera despierta el mismo hype (exagerado revuelo) de su debut en 2016 en la plataforma de streaming. La cuarta temporada -segunda bajo el sello Netflix- incorporó 6 nuevos capítulos autoconclusivos sobre futuros en los que las personas colapsan bajo el peso de la tecnología.

Según explicó Charlie Brooker, creador de la serie británica y su principal guionista, "Black Mirror" hace referencia al reflejo en las pantallas negras de los diversos dispositivos como celulares o televisores cuando están apagados. Fue en el comienzo una declaración de principios, con distopías que bajo la influencia norteamericana empezaron a dosificar cierto optimismo y a sacrificar su germen perturbador para dar lugar a historias más vistosas de proyección masiva. Los nuevos estrenos se afirman en esa senda.

"Black Mirror" nació como una miniserie de 3 episodios a fines de 2011 por Channel 4 de Reino Unido. El primero marcó el tono de lo que vendría: un primer ministro británico se ve obligado a tener sexo con un chancho y ser transmitido en directo por TV a todo el mundo como parte de una demanda terrorista para evitar la muerte de un miembro de la realeza previamente secuestrado.

Trailer de la primera temporada.



Provocadores, pesimistas y perturbadores, los 6 capítulos de las primeras temporadas más el excelente especial de Navidad de 2014 imaginaron sociedades y los problemas derivados de adelantos tecnológicos a veces más y a veces menos verosímiles. La vida en las redes sociales después de la muerte, el registro digital de todos los recuerdos, el marketing político llevado al extremo, los límites del entretenimiento, la ansiedad por las recompensas online y los castigos posibles de la vida digital son algunas de las problemáticas que abarcó antes de obtener el respaldo de Netflix.

"Es una serie que utiliza muy bien las herramientas de la ciencia ficción. Hace foco en los efectos de las nuevas tecnologías sobre los seres humanos, la individualidad y las relaciones sociales, y nos cuestiona situándose en el futuro inmediato", opina Laura Ponce, escritora y editora argentina, directora de la editorial Ayarmanot y de la Revista Próxima, ambas dedicadas a obras de ciencia ficción.

Cuando "Black Mirror" se reinventó como "una producción original de Netflix" las temáticas se volcaron hacia tópicos más populares fuera del núcleo duro de los espectadores iniciales, con dilemas surgidos de las redes sociales (la mitad de los episodios de aquella temporada exploraron esos temas), y además entró en escena el comodín de la nostalgia de los años '80 en el romántico "San Junípero", episodio festejado por muchos de los nuevos seguidores de la serie. El algoritmo que creó "Stranger Things" a partir de los consumos de los usuarios de la plataforma digitó los contenidos también en este caso para sondear la ciencia ficción desde sus posibilidades más cotidianas.

En la nueva temporada todos los capítulos se construyen alrededor de figuras femeninas.



Sobre el auge de contenidos de ciencia ficción en la TV y el streaming, Ponce afirmó: "Estalló la producción de contenidos para grupos minoritarios. Ahora lo que manda es la variedad, poder ofrecerle algo a cada quien, y en ese desesperado tratar de satisfacer a un público cada vez más ávido de novedades se le propone de todo, también policial, terror, drama de época, superhéroes, lo que sea. El auge de las series es el equivalente del apogeo de las revistas pulp".

En esta última temporada, "Black Mirror" insiste con su búsqueda de intereses masivos en detrimento de las historias más originales y rupturistas que le dieron origen y configuraron su personalidad. Los nuevos episodios repiten ideas anteriores y los guiones de la desgastada imaginación de Brooker abundan de tramas en las que las mentes de los personajes son duplicadas digitalmente o incluso la digitalización de los recuerdos y sentidos, siempre con resultados inquietantes.

Trailer de la nueva temporada.



El primer capítulo ("USS Callister") ataca con la nostalgia de una parodia de los episodios clásicos de Star Trek, de culto en Estados Unidos, en una historia de realidad virtual con guiños al celebrado cuento de ciencia ficción "No tengo boca y debo gritar", de Harlan Ellison. "Arkangel", dirigido por Jodie Foster, es un drama sobre el abuso de la vigilancia de los padres sobre los hijos. En "Crocodile" se ve un argumento crudo sobre una asesina que busca impunidad y en dónde el componente tecnológico corre en una vía paralela sin ser el centro. El momento romántico y esperanzador llega de la mano de "Hang the DJ", un mundo distópico regido por una app de citas estilo Tinder versión tiránica. El único capítulo que intenta un enfoque distinto, incluso filmado en blanco y negro, es el que menos convence: el apocalíptico "Metalhead". Por último, "Black Museum" es una historia que enmarca otras más breves y que por momentos recupera el cinismo y provocación de las primeras temporadas, pero falla al insistir con un desenlace reiterativo. Todos los capítulos se construyen alrededor de figuras femeninas que son las que disparan la acción.

El cambio de tono de la serie es evidente. Lo sombrío quedó atrás y los "finales felices" contaminan de corrección y justicia las resoluciones de las tramas. Las historias cubren múltiples intereses y así apuntan a un público lo más amplio posible. Entre los seguidores no hay unanimidad sobre el mejor capítulo, cada quien tiene su preferido. Más allá de la vertiente optimista, la nueva temporada decepciona al construir sociedades que antes tenían una lógica propia de un futuro atravesado por alguna tecnología alienante y que ahora suelen ser sociedades con las mismas reglas que la nuestra, con la suma de algún "gadget" tecnológico ficticio. Así y todo "Black Mirror" persiste como uno de los estrenos más interesantes de la oferta de series con su cuota (disminuida) de interpelación al espectador.

Dejá tu comentario