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¿El Gobierno ajustará o licuará el gasto público?
Juan Carlos Pezoa
Por ejemplo, en el caso de las jubilaciones, en marzo por ley se otorgó un aumento del 11% y ahora los economistas plantean que si el Gobierno da un aumento más o menos similar en el segundo semestre, los haberes previsionales caerían en términos reales. De modo que la duda pasa por si se cumplirá con el aumento por ley, que con vistas al comportamiento de la inflación los licua, o bien se decidirá un ajuste adicional, como un aguinaldo extra por ejemplo. Un estudio de M&S Consultores da cuenta de que suponiendo un aumento del 15% en septiembre y una inflación mensual promedio del 2,5% en el segundo semestre, la jubilación mínima perderá un 7% en términos reales este año. Algo similar ocurrirá con los salarios del sector público.
Con relación a la evolución endógena de los subsidios, todo parece indicar que los reajustes de las tarifas de gas, agua y transporte quedarán en el camino, y sobre la de la electricidad hay más incertidumbre, de modo que en este rubro no se podrá licuar el gasto público pese a la inflación. Hay aquí un factor inercial de crecimiento del gasto público. Un análisis de Economía & Regiones muestra que el gasto total crece a un ritmo interanual del 42% mientras los subsidios al sector privado lo hacen al 61%, traccionados por los subsidios económicos. "El aumento de los subsidios económicos es consecuencia principalmente de la devaluación que encarece el gas importado y la generación eléctrica", explica.
Por ello estiman que los subsidios económicos seguirán condicionando la política de gasto y el déficit fiscal hasta fines de 2014 porque los ajustes de tarifas en gas, agua y transporten no sirven para reducir la incidencia de los subsidios, sino tan sólo evitan que su tasa de crecimiento sea más explosiva. El gasto en subsidios explicaría además el 40% de las ampliaciones presupuestarias de 2014. En este escenario, el gasto primario y el total terminarían registrando aumentos por encima de la suba de la recaudación.
De persistir este panorama en el segundo semestre, la Secretaría de Hacienda a cargo de Juan Carlos Pezoa tendrá un arduo trabajo. Porque la presión sobre las necesidades de financiamiento del Tesoro por parte del BCRA crecerán a niveles preocupantes.


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