El Gobierno busca licuar a la UIA en Día de la Industria

Edición Impresa

La Unión Industrial Argentina (UIA) tratará hoy en su Junta Directiva la posibilidad de hacer un acto propio para festejar el Día de la Industria. Esto no sería novedad: después de todo, la central fabril -que cumplirá 125 años desde su creación- viene haciéndolo cada 2 de septiembre desde hace décadas.

Sin embargo, en este más que tradicional festejo este año se interpuso el Gobierno nacional, que ya anunció que hará una fiesta propia el próximo lunes 3 de septiembre en Tecnópolis, y en el que la única oradora será Cristina de Kirchner.

La lista de convidados a este acto comprende, desde ya, a la UIA, pero también a entidades que le disputan la representación del sector industrial, como la CAME, la CGE y la CGERA, por citar sólo a algunas, y cuyos dirigentes estarán sentados en la primera fila del auditorio codo a codo con los hombres de la Unión Industrial.

No hace falta demasiada perspicacia para comprender que la intención oficial es licuar la importancia de la UIA como representante de la industria, y equipararla con otras entidades mucho menos representativas, como la CGE o la CGERA, pero cuyos directivos se manifiestan de manera constante en apoyo de las políticas oficiales. Los presidentes de las dos ramas en las que se dividió la antigua Confederación General Económica (o sea Marcelo Fernández de la CGERA y Guillermo Gómez Galizia de la CGE) suelen emitir comunicados laudatorios de las medidas que toma el Gobierno -aun las más polémicas, como las restricciones al comercio de divisas- y acompañaron al secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno a todas sus excursiones por el exterior.

De hecho, el polémico funcionario ha hecho casi una profesión de fe en desbancar a la UIA de su posición de liderazgo desde que su presidente, José Ignacio de Mendiguren, «sacó los pies del plato» del discurso que se esperaba de él desde los despachos oficiales y se atrevió a cuestionar la política de límites a las exportaciones e importaciones impuesta desde Comercio Interior.

Que sea la Presidente la única oradora del Día de la Industria marca claramente un límite a la importancia que le asigna el Gobierno a la UIA, y que la entidad analice hoy la posibilidad de hacer su propia fiesta en otra fecha y otro sitio marcaría un distanciamiento aún mayor entre el Gobierno y la entidad.

Cabe recordar que el año pasado, en ese mismo ámbito, compartieron escenario De Mendiguren y la Presidente; los discursos fueron en ambos casos conciliatorios y prenunciaban un fluido vínculo entre esas dos partes. Pero era septiembre, y faltaba casi un mes y medio para las elecciones nacionales; eran los días en que lo que se dice apunta a seducir a la mayor cantidad de votantes posible.

El tema del Día de la Industria no será el único que tratará hoy la Junta Directiva (el cuerpo más numeroso y representativo de la UIA): también volverán a escucharse las quejas de los industriales exportadores por la permanencia en el tiempo de las restricciones a las exportaciones.

Pese a las siete modificaciones que se introdujeron a la norma -la última hace un mes-, sólo se liberalizaron las ventas al exterior de unas cien empresas, sobre un total de más de mil exportadoras.

Y dado que la inmensa mayoría de estas firmas sigue obligada a liquidar las divisas provenientes de sus exportaciones a los 30 días de concretada la operación, hay países como Venezuela o regiones del planeta como el norte de Africa (Argelia, Marruecos, Túnez, etc.) -ambos ávidos compradores de productos argentinos- a los que ya no salen embarques. Sucede que esos países pagan a 180 días, y no hay empresarios dispuestos a adelantarle al Gobierno dólares durante 150 días y a tasa cero.

Dejá tu comentario