27 de junio 2011 - 00:00

El Gobierno deberá volver a empezar para controlar Diputados

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
El esquema que diseñó Cristina de Kirchner para el armado de listas dejará al Gobierno nuevamente en un escenario de aprendizaje en el Congreso. En caso de ganar las elecciones, deberá comenzar a armar un liderazgo de control en Diputados que no será fácil de conseguir. No hay nombres hoy, tanto entre los que quedan como entre los candidatos a ingresar que prometan un alineamiento inmediato, y menos poder acceder a la presidencia de la Cámara con apoyo de los bloques de la oposición.

Una de las raíces de ese problema es, sin duda, la arquitectura con que se armaron las listas. De ese Gobierno de expansión que pensó Kirchner a este de su esposa hay diferencias notorias: las listas que se conocieron el fin de semana muestran una presidencia que se cierra dentro de sí misma aceptando funcionarios y leales. Ese estilo podría demostrar que se prepara para transitar otros dos años sabiendo que no podrá lograr el quórum y siempre en medio de crisis parlamentarias.

En el bloque PJ, la situación podría tener parecidos con lo sucedido en 2005, con la diferencia de que los Kirchner, por entonces, aparecían más interesados en ampliar la base con transversales, luego concertadores y todo bloque pequeño al que pudieran fagocitar y no cerrarse como ahora.

En ese momento, tras la renovación legislativa, el kirchnerismo estaba en plena pelea por controlar la bancada PJ, que, entre fusiones y divisiones al mismo tiempo, estaba comandada por un triunvirato que terminó siendo de cuatro miembros, que venía de reemplazar a José María Díaz Bancalari.

El bonaerense que luego se hizo famoso por no haberse perdido un solo viaje de las comitivas presidenciales del matrimonio, una suerte de cábala aérea bonaerense, debió dejar la conducción de la bancada oficialista. Fue cuando Hilda Chiche Duhalde le disputó la senaduría por la provincia de Buenos Aires a Cristina de Kirchner. Eduardo Duhalde exigió entonces lealtad y, casi a los empujones y en medio de llantos, Díaz Bancalari se fue de la conducción para formar una bancada con el peronismo rebelde, secundado por Graciela Camaño.

Lo reemplazaron el cordobés Carlos Caserio, el rionegrino Osvaldo Nemirovsci, el salteño Juan Manuel Urtubey y el porteño Jorge Argüello.

Ellos llevaron adelante una transición que era imposible de sostener en el tiempo para Néstor Kirchner, si se tiene en cuenta su idea de manejar con mano de hierro a su bloque.

En 2005, entonces, llegó Agustín Rossi. Como podría suceder ahora con Julián Domínguez, que viene con experiencia de haber sido diputado provincial antes que ministro, en ese momento el Gobierno eligió a Rossi para presidir el bloque.

Aprendizaje

No era número puesto ni nada que se pareciera: llegaba con la experiencia de haber presidido el Concejo Deliberante de Rosario. De hecho, el primer día en Diputados lo llevaron casi de la mano a mostrarle dónde quedaba el Salón de Pasos Perdidos y el recinto.

Quien postule Cristina de Kirchner para presidir su bancada deberá recorrer un camino y un aprendizaje similar. Algo distinto a lo que se dio en otros momentos en los que la selección para la jefatura caía sobre algún diputado con experiencia.

Para controlar la Cámara sucederá algo similar. La oposición apoyó la elección de Eduardo Fellner año tras año sin que hubiera demasiadas crisis, hasta que perdió la confianza, sobre todo de Elisa Carrió, cuando forzó el congelamiento del debate del nuevo reparto a la ley del cheque. Ahora, no aparece en el horizonte ningún candidato que tenga una suerte similar.

Rubén Rabanal

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