18 de abril 2012 - 00:00

El Gobierno defendió la expropiación de YPF en el Senado. Duda por la valuación

Miguel Pichetto no quería complicar el ambiente ya de por sí caldeado. En algunos momentos, junto con Aníbal Fernández, intentó calmar a los propios oficialistas.
Miguel Pichetto no quería complicar el ambiente ya de por sí caldeado. En algunos momentos, junto con Aníbal Fernández, intentó calmar a los propios oficialistas.
Julio De Vido y Axel Kicillof, viceministro de Economía, defendieron ayer el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de YPF en poder de la española Repsol ante un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales y Minería del Senado que hoy volverán a reunirse para continuar el debate, ya sin los funcionarios, y emitir el dictamen del proyecto.

Quedó claro durante las siete horas que De Vido y Kicillof explicaron el proyecto y respondieron preguntas de la oposición, que la intención del Gobierno es reducir al máximo posible la valuación de la empresa investigando deudas, ocultas, patrimonio inflado o daños ambientales que hubiera provocado la empresa. Un horizonte de litigio de años, como el que vive Aerolíneas Argentinas con el Grupo Marsans, y donde las opciones de cobro de la expropiación por parte de Repsol aparecen más que inciertas.

Explicación

Parte de ese argumento fue explicado por De Vido, pero con su estilo vehemente pero más conciliador con la oposición, fue Kicillof quien dejó la amenaza sobre la mesa: «No les vamos a pagar lo que ellos quieran», dijo ayer en relación con los u$s 18.300 millones que Antoni Brufau comenzó a demandar ayer desde Madrid.

En medio de la defensa del proyecto, De Vido se chocó con la oposición en más de una ocasión. No dejó pasar, por ejemplo, un comentario de la radical mendocina Laura Montero, que se había quejado de estar «harta y cansada» de esperar que el ministro le respondiera pedidos de informe. «Si vos estás cansada y harta, lo lamento, querida», le gritó De Vido.

Muy distinto fue el estilo Kicillof que, tras dos horas de explicaciones pobladas de datos técnicos, no pareció poner incómoda a la oposición.

Un ejemplo de eso fueron los diálogos que los dos mantuvieron con Luis Naidenoff, presidente del bloque UCR del Senado. «El partido que gobierna autorizó la privatización de YPF. La propia Presidente votó a favor», le dijo el radical a Kicillof y obtuvo como respuesta: «El senador prefiere las chicanas políticas».

Pero cuando Naidenoff le pidió a De Vido que el Gobierno «asuma sus responsabilidades por haber autorizado la privatización», el ministro le contestó: «Mejor no hable de responsabilidades». Todo terminó a los gritos: «Caradura, mentiroso», le gritaba al final el radical.

En el medio apareció el oficialista Marcelo Fuentes intentando calmar primero y luego terciar, hasta que el propio Miguel Pichetto se tuvo que acercar pidiéndoles al oído: «Bajen un cambio».

Lógica

Era lógico: el presidente del bloque kirchnerista no quiere complicar el ambiente en una votación que ya tiene solucionada. Más cuando sabe que al radicalismo, a pesar de las protestas y las preguntas de ayer, le será difícil, aunque más no sea por definición partidaria, rechazar la reestatización o expropiación de una empresa que fue creada por Enrique Mosconi con el padrinazgo de Hipólito Yrigoyen.

Entre esos reclamos apareció el del jujeño Gerardo Morales manifestando el «total desacuerdo con el decreto de intervención, porque De Vido es el responsable de la situación energética».

La mendocina Montero: «¿Por qué no incluyeron un plan estratégico para la empresa?», preguntó y siguió: «En Mendoza, los hidrocarburos son el 24% del producto bruto. Si se equivocan, se llevan puesta a Mendoza».

Calma

Pero tuvo también un trato calmado con Kicillof: «Uno a veces, cuando se tiene que poner en el rol de estadista, no sólo tiene que tener la visión del hacia dónde, de lo que nos gustaría, sino que tiene que saber cuál es la realidad, cómo se parte de ella y cuál es el diagnóstico de ella. A mí me preocupa, porque sigo viendo que si bien esta parte del discurso de Axel es muy vehemente, es visionario, no ve muchas cosas de la realidad».

El proyecto ahora será debatido en el recinto del Senado el próximo miércoles, y desde Diputados el santafesino Agustín Rossi ya anunció que en esa Cámara se convertirá en ley el 3 de mayo. Anoche los radicales daban otro paso clave para el debate: tras la reunión con De Vido y Kicillof debatían en el Comité Nacional cuál será la estrategia que se va a seguir.

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