Bogotá - El Gobierno de Colombia y la última guerrilla activa de ese país, el ELN, empezaron ayer a negociar a puerta cerrada en Ecuador un esperado acuerdo de paz, tras la mediática ceremonia inaugural de la víspera.
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Después de tres años de contactos secretos y varios meses de demora, delegados del Gobierno de Juan Manuel Santos y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) instalaron la mesa de negociaciones en una ceremonia en Sangolquí, a unos 30 km de Quito, ante representantes de los garantes Ecuador, Brasil, Chile, Cuba, Noruega y Venezuela. "Estamos ante la oportunidad de, por fin, pasar la página de la guerra", dijo el jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo.
Con la firma de la paz en noviembre con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el ELN, alzado en armas desde 1964, es la única guerrilla activa del país, con unos 1.500 combatientes y varios miles de milicianos, según cifras oficiales.
"Asistimos a estas conversaciones con la convicción de que debemos cambiar lo que haya que cambiar con tal que se abran las puertas a una democratización del país que brinde a Colombia una vida digna", apuntó por su parte Pablo Beltrán, nombre de guerra de Israel Ramírez, jefe de la delegación del ELN.
Las partes se sentaron ayer a debatir a puertas cerradas, según fuentes de la Cancillería de Ecuador, donde se celebrarán la primera y la última ronda de negociaciones. El resto se prevé en los otros países garantes.
"Aplaudimos al ELN y al Gobierno de Colombia, que instalaron la fase pública de los diálogos de paz", dijo a su vez el jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, a través de su cuenta en Twiter
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