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El golf también enfrenta a Chávez con Estados Unidos
Las canchas de golf en Venezuela corren peligro de extinción por la decisión de Hugo Chávez de cerrarlas.
Ninguno de los periodistas que ayer acudieron a la conferencia de prensa diaria del portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Philip J. Crowley, esperaba que el primer tema en la agenda del funcionario fuera la defensa apasionada de este deporte.
Crowley, por sorpresa, se erigió en «embajador para el golf del Departamento de Estado», calificó el ataque de Chávez de «injustificable» y terminó reiterando que el presidente venezolano «es una de las figuras más polémicas del hemisferio».
El golf se convirtió hace un mes en el tema estrella del programa semanal de Hugo Chávez. La polémica empezó cuando el mandatario interrumpió la pregunta de un espectador sobre el campo de golf de la ciudad de Maracay para calificar el deporte de «burgués».
Los ataques de Chávez fueron desde la tesis de que el golf está restringido a una minoría de clase alta hasta la burla de los carritos que los golfistas utilizan para desplazarse por el campo y que, según él, ilustran el carácter perezoso de la disciplina.
El presidente venezolano también criticó que una buena parte de la población de Maracay se concentre en suburbios mientras el campo de golf y el terreno que corresponde a un hotel de categoría ocupan más de 30 hectáreas.
Lo que parecía un incidente anecdótico acabó formando parte de la agenda política de Caracas, que en las últimas semanas ha comenzado las gestiones para cerrar tanto el campo de Maracay como el de Caraballeda, otro de los más famosos del país, informó ayer el diario The New York Times.
El portavoz del Departamento de Estado trató de derribar los argumentos de Chávez con varios ejemplos, entre ellos, el del argentino Ricardo González, un «ex cadete» que en julio se adjudicó el último Masters de golf de Suecia ante un «chico de pueblo de Kentucky». También recordó que «el hemisferio celebró la victoria del antiguo caddy e hijo de la Argentina en el Masters (de Augusta)», en referencia a Ángel Cabrera
Mientras el Gobierno de EE.UU. defendía un deporte que cuenta con millones de aficionados en su país, el de Venezuela debatía qué hacer con los terrenos expropiados.
Agencia EFE


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