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El golpe también fue demoledor para la economía
Ada Moltalbán, de 46 años, mantiene a sus cuatro hijos con su salario de u$s 289 al mes. «Me ayudo con las propinas, pero nadie viene y tengo miedo de que me despidan. Siempre los pobres somos los más afectados», dice.
La angustia de Ada no es gratuita. El conflicto se sumó al efecto de la crisis económica internacional, lo que deja en total 180.000 desempleados este año, según la información oficial, en un país con un 40% de desempleo y subempleo de una fuerza laboral de casi 3,5 millones.
Zelaya, un ganadero que durante su mandato giró a la izquierda y se alió con el venezolano Hugo Chávez, aumentó en 60% el salario mínimo -el que ahora gana Ada-, lo que impactó en las empresas, principalmente las pequeñas y medianas.
«Ya teníamos la crisis internacional y este conflicto nos tiene peor. Para no deprimirnos, preferimos no hacer cuentas», declara Adolfo Facussé, líder de los empresarios y aliado del régimen golpista.
El Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (FOSDEH) prevé este año un severo decrecimiento de la economía del 4% -tras haber crecido un 4% en 2008- y el exiliado presidente del Banco Central, Edwin Araque, estimó una caída del 3%.
«La situación de Honduras no tiene precedentes, 2010 será aún más difícil. Independientemente de que estén tratando de resolver la crisis política, la económica está y queda», opina el coordinador del FOSDEH, Mauricio Díaz.
La venta de vehículos nuevos bajó un 60%, según los empresarios. Los toques de queda decretados por el régimen de facto de Roberto Micheletti afectaron los negocios, provocaron recortes de personal en bares, restoranes y hoteles, algunos de los cuales reportan niveles de ocupación del 30% o menos.
«Éramos pobres, ahora somos miserables. Están cerrando muchos negocios. Cada día vengo con miedo de encontrar la carta de despido, porque estamos trabajando con números rojos», asegura Filiberto, mozo del hotel sede de un diálogo de delegados de Zelaya y Micheletti.
Honduras es el tercer país más pobre de América y el impacto de las dos crisis amenaza con extender la pobreza al 70% de los 7,6 millones de hondureños, y con bajar a ese nivel a 700.000 personas de clase media este año, según FOSDEH, una entidad no gubernamental.
Para peor, ninguno de los seis candidatos presidenciales ha definido aún su programa económico, apunta el economista Julio Raudales, quien advierte que el ganador de las elecciones del 29 de noviembre deberá crear las condiciones para buscar nuevos pactos con el FMI y otros organismos financieros que congelaron créditos.
El FMI condicionó a la estabilización política la reanudación de programas, al recibir un pedido del Gobierno depuesto para que respalde la recuperación apenas retorne el orden democrático, Estados Unidos suspendió u$s 30 millones de ayuda y la Unión Europea congeló u$s 95 millones y la cooperación al desarrollo.
Agencia AFP


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