14 de enero 2010 - 00:00

El hermano más pobre de América

• El 80% de la población de Haití vive debajo del umbral de pobreza. • El analfabetismo alcanza al 50% de los habitantes. • La expectativa de vida llega a los 55 años. El sida es epidemia. • Sólo el 5% tiene acceso regular al agua potable. • El Estado es casi inexistente y la red de servicios, muy precaria.

Las catástrofes siempre son más graves para los miserables. Y Haití es el país más pobre de todo el hemisferio occidental. Si más del 80% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en un país cuyo inestabilísimo Gobierno gestiona un Estado casi fallido y dependiente de los dólares que vienen del exterior, las débiles infraestructuras no ayudarán a la supervivencia de los poco más de nueve millones de habitantes.

A quien haya sorprendido el enorme sismo, si no lo ha afectado el derrumbe de un edificio, lo afectará la terrible falta de capacidad de respuesta de un Gobierno del que no se tuvieron noticias durante gran parte de la noche del martes.

René Preval ganó las presidenciales de 2006 acabando con dos años de inexistencia de Jefatura de Estado en un país cuyo primer ministro, Jean Max Bellerive, lleva en el poder apenas dos meses. Haití, primer país independiente en Latinoamérica (1804), suma a la enorme pobreza de su gente una extrema debilidad crónica de su sistema político.

Ha sufrido dictaduras y ocupaciones, fue sometido al brazo criminal de los «tonton macoutes», la policía represiva de Jean-Claude Duvalier desde 1957. La Constitución, aprobada tras la huida a París en 1987 de François, su hijo y heredero del régimen autocrático, ha estado en vigor de forma intermitente y ha sido violada en múltiples ocasiones.

Todo la ausencia de política y de un régimen democrático estable explica que Haití ocupe el último lugar del hemisferio americano en el Índice de Desarrollo Humano que elabora la ONU. Sólo los habitantes de los más empobrecidos países del África negra compiten en miseria con los haitianos.

Cualquier parámetro de desarrollo consultado coloca al país en los últimos puestos. La alfabetización llega a apenas la mitad de sus habitantes. Y la capital, Puerto Príncipe, donde se halla lo más parecido al desarrollo y donde se arremolinan dos millones de personas, fue tocada de lleno por el temblor.

A la tragedia en sí se añade la ausencia casi total de servicios básicos, la alarmante y creciente deforestación de los últimos lustros y el incremento de la población catalogada como urbana pero que en realidad se arremolina en suburbios de cabañas levantadas sin acceso al saneamiento.

La población con acceso regular al agua potable rondaba el 5% antes del sismo. Esto, añadido a la enorme prevalencia del virus del sida y a la desestructuración social del país, redunda en que la esperanza de vida en Haití es de las más bajas del planeta: ronda sólo los 55 años.