15 de julio 2015 - 00:00

El higo, cultivo con beneficio inmediato

Un beneficio productivo que tiene el higo es que en el primer año de cultivo ya se obtienen rindes comercializables que permiten compensar parte de los costos de inversión.
Un beneficio productivo que tiene el higo es que en el primer año de cultivo ya se obtienen rindes comercializables que permiten compensar parte de los costos de inversión.
 El higo (ficus carica) se presenta como fuerte alternativa para aquel productor fuera de zonas núcleo que desee invertir su tiempo y esfuerzo en pos de beneficios inmediatos así como también de mediano y largo plazo.

Proveniente de Asia Occidental, se registran datos de consumo de higo a través de la recolección previo al 9.000 antes de Cristo, para luego ir transformándose en cultivo. Posteriormente, con el crecimiento de las civilizaciones de Medio Oriente, se fue extendiendo hacia Europa evidenciado en que se han encontrado higos fósiles en depósitos terciarios y cuaternarios en Francia e Italia, mientras que en Egipto era conocido bajo el nombre de "teb" e incluso se han encontrado referencias a estos frutos en las pirámides de Giza. Tanto los griegos en Palestina y Asia menor, como los fenicios en el Mediterráneo difundieron el cultivo de la higuera en Chipre, Sicilia, Malta, Córcega, islas Baleares, península Ibérica y Francia, para tomar parte activa en la evolución y desarrollo de la producción, traslado y cultivo transformándose en un cultivo básico de la alimentación en la Edad Antigua. Posteriormente, el Imperio Romano hizo uso extensivo en la alimentación por la facilidad y baja perecibilidad del producto secado al sol, y llegó a América luego de la conquista.

Actualmente el comercio internacional está liderado en la oferta por Oriente Medio, Turquía en torno del 22% mundial, África (mayormente Egipto, con el 18%), Europa mediterránea (Grecia, España e Italia) y Estados Unidos. La demanda más alta se da en los países de mayores ingresos per cápita, como Alemania, Suiza, Austria, Reino Unido, y Bélgica.

El caso de la Argentina se presenta anecdóticamente co-mo una oportunidad desperdiciada de mercado cierto debido a que toda la producción local se encuentra lejos de la demanda total, requiriendo importaciones anuales de aproximadamente 500 toneladas al año.

La unidad económica sería solo de 5 hectáreas para zonas como Cuyo. En la Argentina se podrían cultivar variedades con hasta 2 cosechas al año, beneficiados por superficies y rango climático lo suficientemente amplio para el desarrollo de varietales y calidades según los gustos de la demanda. En San Juan se están recuperando quintas de higueras "abandonadas" en los años 80, mientras que Santa Fe está llevando a cabo casos piloto apoyados por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)-Agencia Santa Fe- y el Ministerio de la Producción de Santa Fe. Las producciones se están comercializando como fruto fresco, mientras que el proceso de secado lo analizan como la próxima etapa de agregado de valor. En adición, otro beneficio productivo es que en el primer año de cultivo ya se obtienen rindes comercializables que permiten compensar parte de los costos de inversión. Si a esto se suman los trabajos de investigación y mínimas inversiones en tecnologías de riego, los rindes pueden incrementarse significativamente.

La comercialización presenta demanda absoluta en mercado interno y alta demanda en el mercado internacional para todas las modalidades. Se destacan el fruto fresco al consumidor directo, el seco con mínimos costos de proceso, el congelado y el abrillantado para distintos consumos, y el café de higo que es sumamente nutritivo y sabroso, como mercado potencial en la sustitución del café tradicional.

(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios & Management

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